El Partido Acción Nacional se convierte en el tercer partido político de Estados Unidos, sin registro en ese país ni candidatos, desde México intenta consolidar el liderazgo de un país extranjero a partir de las actividades partidistas en territorio mexicano.
El sistema político del vecino país, prohibió cualquier intento de un tercer partido políticos además del Republicano y el Demócrata, ahora el PAN lo logra con nacionalidad gringa y una vocación por el servilismo y la sumisión.
A pesar de que obtuvieron su registro en 1939, los panistas advierten estar agonizando como partido ante la falta de militantes, cuadros, líderes, credibilidad y honestidad. Es por ello que trabajan para nutrir las necesidades del sistema estadounidense a partir de su desinformación y operaciones políticas en detrimento, según ellos, de la imagen del actual gobierno.
Un trío de panistas, Jorge Triana, Federico Döring y Max Cortázar, éste último con la secundaria trunca, coincidieron en que ningún mexicano puede ser candidato a puestos de elección popular si forman parte de la lista negra que envía el Departamento de Justicia casi todos los días.
El dirigente estatal del PAN en el Edomex, Anuar Azar Figueroa, propuso aplicar la “visa política” a quienes aspiren a cargos de elección popular bajo las siglas de su partido, o lo que queda de éste. Afirma que debe imponerse una nueva condición para ser candidato: tener visa de Estados Unidos.
Ahora, quien clasificará a los candidatos será Marco Rubio, Trump o Christopher Landau, y no la cúpula partidista de los organismos mexicanos o los militantes.
La visa se convierte en una carta de buena conducta, la antigua y desacreditaba carta de no antecedentes penales, o la añeja calificación que otorgaba estados unidos cada año en febrero para evaluar el comportamiento de los políticos de nuestro país, según los estrechos criterios de los funcionarios estadounidenses, quienes, capitaneados por su Presidente gastaron millones de dólares en la extracción del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, quien finalmente resultó inocente según los jueces de su país.
Si estos cálculos que pareciera definir el azar o una moneda en el aire, fallaron, a pesar de tener la mirada del mundo sobre ellos, qué puede esperarse de supuestos sospechosos que integran una lista de posibles nexos con delitos vinculados al crimen organizado según sus intereses y creencias.
Para la mayoría de los mexicanos la visa es un trámite sin importancia, que sirve para ingresar a un país sin atractivos reales porque carece de historia y ni siquiera tiene héroes a quien honrar.
Jeffersson, Lincoln, eran libertados en público y esclavistas en privado. Roosevelt traicionó a los trabajadores de su país.
A pesar de eso, los mexicanos le tenemos aprecio a los habitantes de ese país, pero no así a sus autoridades.
Para los panistas y algunos emecistas, basta y sobra con que el gobierno del vecino país denomine sospechoso a algunos de ellos para imponer en México una averiguación previa, cuando en realidad no debe tomarse encuentra dicho señalamiento ni siquiera como comentario de café.
El PAN es el partido con más funcionarios, candidatos, líderes, exgobernadores con las dos nacionalidades. Es decir, no necesitan visa porque son ciudadanos del otro lado de la historia.





