Un informe de UNICRI advierte que las nuevas tecnologías reducen las barreras para los grupos criminales, mientras América Latina carga con gran parte.

La inteligencia artificial y las plataformas digitales están poniendo herramientas sofisticadas al alcance de las redes criminales, advirtió el Instituto Interregional de las Naciones Unidas para Investigaciones sobre la Delincuencia y la Justicia (UNICRI). El impacto ya se nota en las estafas en línea: una encuesta en 42 países halló que, en 2025, el 57% de los adultos sufrió una estafa en los 12 meses previos y el 23% perdió dinero. Las pérdidas por estafas llegaron a un billón de dólares en 2024.

En América Latina, el informe señala que varios carteles que antes vivían del tráfico de drogas se convirtieron en redes con intereses en la agricultura, la minería, la pesca y otros recursos naturales. Menciona, entre otros, al Cártel de Sinaloa y al Cártel Jalisco Nueva Generación, en México, y al Comando Vermelho y al Primeiro Comando da Capital, en Brasil. Algunas de estas organizaciones también buscan nuevos mercados y rutas fuera de la región mediante alianzas con grupos locales y funcionarios corruptos.

El documento advierte que el desempleo, la desigualdad y la marginación facilitan el reclutamiento de jóvenes. En 2025, la ONU verificó el reclutamiento de 371 niños en Colombia y casi 900 en Haití por grupos armados. En Ecuador, la tasa de homicidios entre niños y adolescentes aumentó 640% entre 2019 y 2023. Aunque la tasa mundial de homicidios bajó de 5.9 a 5.2 por cada 100 mil habitantes entre 2015 y 2023, América Latina y el Caribe y África subsahariana concentran dos tercios de las víctimas. En América Latina, el crimen costó unos 192 mil millones de dólares en 2022, el 3.44% del PIB regional.

Ante este panorama, muchos sistemas de justicia refuerzan respuestas basadas en policías militarizadas, penas más duras y políticas penitenciarias más punitivas, mientras el crimen organizado ha penetrado cárceles débiles, sobre todo en América Latina y África austral. UNICRI también alerta que el uso policial de cámaras con inteligencia artificial y reconocimiento facial avanza más rápido que las normas y los controles, y que estas herramientas pueden generar errores, como información incorrecta que termine en un expediente.