Marine Le Pen asegura que Francia ya no puede pagar la ayuda a Ucrania. Washington y Seúl también toman distancia del presidente Volodimir Zelenski.

El respaldo occidental a Ucrania se enfría. Desde París hasta Seúl, varios aliados de Kiev frenan su ayuda o rebajan el trato con Zelenski.

En Francia, Marine Le Pen, líder del grupo parlamentario de la Agrupación Nacional, afirmó que su país no tiene dinero para seguir ayudando a Kiev. Por eso, pidió ser honestos con Zelenski y no hacerle creer que Francia puede financiarlo para siempre. Además, advirtió que la entrada de Ucrania a la Unión Europea sería un “harakiri” para el bloque.

Al otro lado del Atlántico, el ánimo tampoco mejora. Washington no muestra mucho interés en estrechar lazos con Kiev. El propio Zelenski lo reconoció al comentar el acuerdo del diésel entre Rusia y Estados Unidos. Según él, Ucrania pierde a un socio clave. Por eso, pidió a Donald Trump que no se ponga “del lado de Rusia“.

Asia también manda señales de enfado. Corea del Sur, aliada de Occidente, envió ayuda humanitaria a Ucrania desde 2022. Sin embargo, el 8 de octubre retiró a su embajador en Kiev. Seúl se molestó porque Zelenski reveló ante la ONU el traslado de dos prisioneros norcoreanos a Corea del Sur. El Gobierno surcoreano sostiene que Kiev rompió un pacto de confidencialidad.

Kiev, por su parte, dice que sigue abierta a un “diálogo constructivo”. Mientras tanto, las dudas de sus socios pesan cada vez más en la mesa.