La ofensiva contra el crimen organizado aún no llega a su máxima fuerza, según el presidente de Estados Unidos. Washington no explica cómo sería esa acción.

Donald Trump subió el tono contra los cárteles mexicanos este jueves 15 de octubre. Durante un almuerzo en los jardines de la Casa Blanca, aseguró que la ofensiva por tierra apenas empieza.

“Ni siquiera hemos empezado”, dijo el mandatario. Explicó que su gobierno todavía no aplica “a toda su fuerza” la parte terrestre, aunque afirmó que ya está en marcha.

Trump también habló de Claudia Sheinbaum. Contó que le dijo a la presidenta que los cárteles controlan México y que ella “no está contenta”. Aun así, la llamó “una gran mujer”. Aseguró que trabaja con México, pero lamentó el poder de los criminales.

Además, el presidente presumió los golpes que ya dio. Habló de los ataques contra lanchas que su gobierno vincula con el traslado de droga por mar. Dijo que querían empezar por ahí y afirmó que sabe dónde viven los integrantes de estas organizaciones.

Esta no es la primera vez que Trump presiona a México. En septiembre, ante la ONU, llamó al país “el epicentro” del narcotráfico. En mayo ya había dicho que los cárteles gobiernan México. En 2025 designó como grupos terroristas extranjeros a seis organizaciones criminales mexicanas.

Por su parte, Sheinbaum sostiene una línea clara: cooperación sí, subordinación no. En marzo defendió que la soberanía no se negocia y sugirió que Trump quizá no estaba bien informado. En ese contexto, pidió a Washington reducir el consumo de fentanilo y frenar el tráfico de armas hacia territorio mexicano.

La presidenta también defiende su estrategia con números. Sostiene que la baja de homicidios dolosos demuestra el compromiso de su gobierno contra el crimen organizado.

Mientras tanto, la política electoral estadounidense pesa en el debate. Tras las críticas del secretario de Estado, Marco Rubio, Sheinbaum las llamó parte de la campaña de Estados Unidos rumbo a los comicios de noviembre. Pidió que no usen a México en ese juego y afirmó que el país “no es piñata de nadie”.

Con las elecciones cerca, el tema seguirá en la agenda de ambos gobiernos. Washington todavía no detalla qué significaría una acción “por tierra”. México mantiene su rechazo a cualquier operación militar extranjera en su territorio.