El periodista español asegura recibir amenazas y responsabiliza por adelantado a la presidenta, aunque no presentó evidencia que vincule al Gobierno de México con las intimidaciones que afirma haber recibido.

Javier Negre volvió a arremeter contra la presidenta Claudia Sheinbaum y llegó al extremo de responsabilizarla públicamente de “cualquier cosa” que pudiera ocurrirle, después de asegurar que recibe amenazas constantes, incluso en su domicilio.

En un video, Negre acusó a la mandataria de utilizar la conferencia matutina para señalarlo y sostuvo que, al hacerlo, supuestamente estaría provocando que integrantes del crimen organizado “hagan el trabajo sucio”. El problema es que no presentó ninguna prueba que conecte a Sheinbaum o al Gobierno federal con las amenazas que dice recibir.

El periodista también lanzó acusaciones contra Morena, al afirmar que el partido está financiado por el narcotráfico y calificar a Sheinbaum como una “títere de los cárteles”. Sin evidencia que respalde esas afirmaciones, Negre convirtió una denuncia sobre supuestas amenazas en una especie de sentencia anticipada contra la presidenta.

Su argumento resulta especialmente llamativo: afirma que está en riesgo y exige que se investigue cualquier amenaza, algo legítimo; pero al mismo tiempo decide por adelantado quién sería responsable si algo le ocurre. Es decir, investigación sí, pero con culpable elegido antes de que exista un delito.

Negre también acusó al Gobierno mexicano de perseguir a periodistas y empresarios de derecha y aseguró que podría ser excluido de las conferencias matutinas. Con tono desafiante, afirmó que no tiene miedo a Sheinbaum y que continuará con su actividad política y mediática. Así, entre amenazas que dice recibir y acusaciones que no demuestra, Negre parece haber encontrado una peculiar fórmula: si algo sucede, ya tiene culpable; si no sucede, también tiene discurso.