El periodista ironizó sobre la polémica presentación de Luisa María Alcalde, quien insiste en que no elaboró una “lista negra”, pese a exhibir nombres de periodistas, medios y opositores.
Joaquín López-Dóriga reaccionó con sarcasmo a la polémica por el programa “Derecho de Réplica”, donde Luisa María Alcalde presentó un supuesto “ecosistema digital de amplificación” que incluyó a periodistas, medios y políticos críticos del gobierno de Claudia Sheinbaum. Ante las críticas, el periodista soltó: “Es un honor estar en esa pinche lista”.
La frase llegó luego de que Alcalde negara que se tratara de una “lista negra” y explicara que su presentación buscaba mostrar cómo determinadas cuentas retoman contenidos periodísticos para convertirlos en tendencias en redes sociales. Una aclaración que no terminó de apagar la polémica, pues varios comunicadores cuestionaron que desde Palacio Nacional se exhiban públicamente nombres de periodistas incómodos.
En la presentación aparecieron figuras como Carlos Loret de Mola, Adela Micha, Denise Dresser, Ciro Gómez Leyva y Héctor de Mauleón, además de medios como Reforma, El Universal, Latinus y Aristegui Noticias. También fueron señalados políticos de oposición como Alito Moreno y Lilly Téllez, en una exposición que rápidamente encendió las críticas.

López-Dóriga, lejos de mostrarse preocupado por aparecer en el listado, decidió tomárselo con humor. Su respuesta parece resumir la paradoja del episodio: si no era una lista negra, hubo bastante empeño en explicar por qué se veía exactamente como una. Y mientras Alcalde intenta venderlo como un estudio técnico sobre redes, los señalados ya le encontraron otra utilidad: convertirlo en motivo de burla.
La polémica también recordó que Claudia Sheinbaum, cuando era jefa de Gobierno de la Ciudad de México, había cuestionado en 2021 la elaboración de listas de adversarios y la había relacionado con prácticas de corte macartista. Organizaciones como Somos México, además, advirtieron sobre el riesgo de utilizar espacios oficiales para exhibir a periodistas críticos.
Así, mientras el gobierno insiste en que “no hay lista negra”, los nombres ya fueron mostrados, la polémica creció y López-Dóriga decidió responder a su manera: con una carcajada, una grosería y el mensaje de que, si estar en la lista era el objetivo, al menos le tocó presumir lugar.





