Teherán endurece su postura frente a Washington y advierte que impedirá el regreso de tropas estadounidenses al Golfo Pérsico, en una disputa que amenaza una de las rutas petroleras más importantes del mundo.

El Ejército de Irán ofreció una recompensa de 30 mil dólares a cualquier ciudadano que mate o capture y entregue a un soldado estadounidense. El jefe del Estado Mayor iraní, Amir Hatami, afirmó que el monto se duplicará si la acción es realizada por una mujer, en medio de la escalada de tensión entre Teherán y Washington.

El anuncio ocurre cuando se acerca el vencimiento del periodo de 60 días establecido en el acuerdo alcanzado el 17 de julio entre ambos países para detener las operaciones militares y avanzar hacia negociaciones de paz. Hatami aseguró que Irán no permitirá el regreso de las fuerzas estadounidenses al Golfo Pérsico, el mar de Omán ni al estratégico Estrecho de Ormuz.

El mando militar iraní calificó a Ormuz como una “capacidad geopolítica” y advirtió que Teherán lo preservará con todos sus recursos. La amenaza no es menor: antes del inicio de la guerra, por este corredor marítimo circulaba cerca de 20% del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción prolongada podría golpear los mercados energéticos internacionales.

La disputa se intensificó después de que Donald Trump afirmara que pretende declarar el Estrecho de Ormuz como territorio de Estados Unidos una vez que Irán sea derrotado. El mandatario estadounidense no explicó bajo qué mecanismo buscaría apropiarse de una vía marítima estratégica que no pertenece a Washington, provocando una nueva respuesta de Teherán.

El viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, respondió que su país no se dejará intimidar por amenazas estadounidenses. Mientras Washington y Teherán intercambian advertencias sobre quién controlará Ormuz, la situación evidencia el creciente riesgo de convertir una ruta comercial internacional en botín de una disputa militar y geopolítica.