El ministro ultraderechista israelí también defendió expulsar a la población palestina y ampliar los asentamientos, mientras crecen las críticas internacionales contra las acciones de Tel Aviv.

El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, volvió a generar indignación al llamar a matar entre 30 y 40 palestinos cada noche, incluso a personas que no representen una amenaza inmediata. El funcionario ultraderechista afirmó además que los prisioneros palestinos deberían ser ejecutados mediante ahorcamiento, según declaraciones difundidas por Al Jazeera.

Ben-Gvir aseguró que hará todo lo posible para impulsar la pena de muerte contra palestinos condenados por matar israelíes y manifestó su satisfacción por el endurecimiento de las condiciones carcelarias. El Parlamento israelí aprobó en marzo una ley que contempla la ejecución por ahorcamiento en determinados casos considerados terrorismo por tribunales militares.

El ministro también sostuvo que “toda Gaza es nuestra” y defendió ampliar los asentamientos israelíes en el enclave, así como promover la salida de palestinos. Para quienes permanecieran en Gaza y fueran considerados terroristas, planteó directamente su eliminación. Sus declaraciones han reforzado las acusaciones contra sectores del gobierno israelí por promover políticas de desplazamiento y violencia contra la población palestina.

Mientras tanto, en El Cairo, el enviado estadounidense Jared Kushner se reunió con el dirigente de Hamas Jalil al Haya para intentar destrabar el alto el fuego en Gaza. Washington sostuvo que su propuesta de paz no está sujeta a renegociación, mientras Hamas pidió a los mediadores presionar a Israel para avanzar hacia la segunda fase del acuerdo.

Ocho países, entre ellos Qatar, Egipto, Turquía, Arabia Saudita, Jordania y Emiratos Árabes Unidos, condenaron el rechazo israelí a la hoja de ruta y señalaron a Tel Aviv como responsable de obstaculizar los esfuerzos de paz. En Cisjordania, además, denunciaron nuevas incursiones de colonos israelíes y restricciones a la ayuda humanitaria.

La relatora de la ONU Francesca Albanese acusó a Israel de utilizar a colonos para impulsar una política de “limpieza étnica”, mientras el papa León XIV pidió detener la violencia contra civiles palestinos.