Taraneh Rahimi fue sentenciada a la pena capital tras participar en manifestaciones en Isfahán.
Taraneh Rahimi, una joven iraní de 21 años, permanece en el corredor de la muerte después de ser condenada por su participación en las protestas ocurridas en enero en la ciudad de Isfahán. La joven y su hermana gemela, Romina, fueron detenidas una semana después de las manifestaciones, según denunció su familia.
Las hermanas fueron acusadas de estar relacionadas con la muerte de un integrante de los Guardianes de la Revolución y de otra persona durante el periodo de protestas. En julio comparecieron ante un tribunal instalado dentro de una prisión y, un mes después, Taraneh recibió una condena a muerte por el cargo de “guerra contra Dios”, mientras Romina fue sentenciada a 36 años de prisión.
Familiares y organizaciones de derechos humanos también han denunciado presuntas torturas y problemas de salud de Taraneh. Su primo Masud Nourmohamadi afirmó que la joven fue sometida a presiones para firmar confesiones y que un médico recomendó su hospitalización por problemas en una rodilla, pero las autoridades rechazaron trasladarla a un hospital fuera de la prisión.
La sentencia de Taraneh todavía puede ser apelada. Según organizaciones como Human Rights Activists, Iran Human Rights y Human Rights Watch, existen decenas de condenas a muerte relacionadas con las protestas y cuestionamientos sobre los procesos judiciales. El gobierno iraní sostiene que las acciones buscan castigar a los responsables de los disturbios, que atribuye a instigación extranjera.





