Una misión de investigación de Naciones Unidas encontró “motivos razonables” para considerar que Estados Unidos pudo cometer crímenes de guerra durante dos ataques contra objetivos en Irán el 28 de febrero.
La Misión de Investigación de la ONU para Irán señaló que existen elementos para considerar que Estados Unidos pudo haber cometido crímenes de guerra durante dos ataques realizados al inicio de la guerra contra Irán. El informe, publicado este jueves y elaborado por un equipo de tres expertos, será presentado ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y documenta ataques contra una escuela en Minab y una zona residencial de Lamerd, en el sur iraní.
En el caso de Minab, los investigadores analizaron un ataque con misiles Tomahawk contra una escuela que era “claramente identificable” como instalación civil. Según el informe, el bombardeo provocó la muerte de más de 150 personas, entre ellas alrededor de 120 menores. La misión consideró que el ataque podría constituir un “ataque indiscriminado con muerte y lesiones a civiles o daños a bienes de carácter civil”, aunque el gobierno de Donald Trump no ha asumido directamente la responsabilidad y una investigación del Pentágono sobre el hecho aún no ha presentado públicamente sus conclusiones.
El segundo caso corresponde a un ataque aéreo contra un complejo deportivo y una zona residencial claramente identificables en Lamerd, donde fueron utilizados misiles de precisión que dispersaron perdigones de tungsteno. La misión de la ONU considera que ambos episodios requieren una investigación bajo las normas del derecho internacional humanitario para determinar las responsabilidades correspondientes y las circunstancias en las que se ordenaron y ejecutaron los ataques.
Al mismo tiempo, el informe documentó graves violaciones cometidas dentro de Irán y acusó al gobierno de posibles crímenes de lesa humanidad por la represión de las protestas previas al conflicto. Los investigadores señalaron que las muertes provocadas por las fuerzas de seguridad estatales ocurrieron a una “escala alarmante” y describieron a la población civil iraní como atrapada entre la represión interna y el conflicto con Estados Unidos e Israel. Irán ha rechazado anteriormente la legitimidad de las investigaciones de la ONU sobre su actuación durante las protestas.





