El uso constante de frases religiosas por parte del presidente colombiano generó cuestionamientos legales y académicos.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, volvió a poner en discusión la separación entre Iglesia y Estado. Su frase “Viva Cristo Rey” se convirtió en un sello distintivo de su gobierno. El mandatario la repite constantemente en discursos y mensajes públicos.
Todo comenzó durante su investidura, celebrada el 7 de agosto en Cali. En ese acto participaron representantes de distintas religiones, entre ellos un rabino y un pastor evangélico. De la Espriella gritó por primera vez la consigna que hoy genera controversia.
Además, un juez ordenó al presidente ofrecer disculpas públicas por vulnerar la neutralidad religiosa del Estado. La orden llegó tras resolver una acción judicial presentada por ciudadanos inconformes. El mandatario cumplió con el mensaje, pero apeló la decisión ante instancias superiores.
Sin embargo, en ese mismo discurso de disculpas, De la Espriella volvió a gritar la frase religiosa. Este gesto encendió un nuevo debate político y social en todo el país. Varios expertos consideraron que el presidente desobedeció el espíritu de la orden judicial.
Por un lado, académicos y defensores de libertades civiles condenaron con firmeza esta actitud. Argumentan que los jefes de Estado deben representar a todos los ciudadanos por igual. Insisten en que ninguna creencia particular debe imponerse desde el poder público.
Por otro lado, una profesora de la Universidad Javeriana explicó el trasfondo político del mensaje. Según ella, el uso religioso responde a una “batalla cultural” que impulsa el mandatario. Considera que esta estrategia busca legitimar el proyecto político que fundó De la Espriella.
Asimismo, buena parte de su electorado proviene de comunidades católicas y evangélicas del país. Estos sectores lo perciben como un hombre de familia con valores tradicionales. Esta base religiosa contrasta con declaraciones pasadas del presidente, quien se decía ateo.
Finalmente, De la Espriella asegura haber recuperado su fe hace seis años. Desde entonces, se declara públicamente católico y practicante convencido. Mientras tanto, la controversia sobre el Estado laico sigue sin resolverse en Colombia.





