Abelardo de la Espriella aumentó su desaprobación en su segundo mes de gobierno y enfrentará una jornada nacional de protestas convocada por sindicatos, docentes, organizaciones indígenas y otros sectores sociales inconformes con sus primeras decisiones. El mensaje es claro: Colombia no quiere a Abelardo.

El presidente colombiano Abelardo de la Espriella perdió terreno en el ranking de aprobación de mandatarios latinoamericanos: pasó del tercer al quinto lugar, de acuerdo con la medición de octubre de CB Global Data. Su imagen positiva cayó de 53.6% a 49.7%, mientras que la negativa subió de 41.6% a 47%. El retroceso llega cuando apenas cumple dos meses en el poder.

La inconformidad no se queda solo en encuestas, pues sindicatos, docentes, organizaciones indígenas y distintos colectivos sociales preparan una jornada nacional de movilización para este miércoles 14 de octubre, en rechazo a decisiones del Ejecutivo y en defensa de derechos laborales, educación pública y territorios indígenas..

Entre los participantes se encuentra la Federación Colombiana de Educadores (Fecode), que exige garantías para la educación pública, mejores condiciones laborales y atención a la salud del magisterio, además de la reconstrucción de escuelas dañadas por el terremoto del 10 de agosto. En Bogotá, la Asociación Distrital de Educadores anunció un paro de 24 horas y denunció presuntos incumplimientos de acuerdos colectivos, descuentos salariales y sanciones contra docentes. 

Las organizaciones indígenas, por su parte, cuestionan las políticas relacionadas con el extractivismo, los megaproyectos en sus territorios y los señalamientos presidenciales contra sus comunidades. A estas tensiones se suman las preocupaciones por los cambios propuestos a los protocolos de actuación de la Fuerza Pública durante las manifestaciones y por el proyecto de Estatuto Antiterrorista. La posibilidad de restringir o estigmatizar la protesta social amenaza con agravar el enfrentamiento entre el Ejecutivo y quienes exigen ser escuchados, en lugar de abrir cauces de diálogo.

De la Espriella enfrenta así un arranque de gobierno marcado por dos señales adversas: menos aprobación y más sectores dispuestos a salir a protestar. La movilización del miércoles pondrá a prueba su capacidad para responder a las demandas ciudadanas; si opta por la confrontación en lugar de atenderlas, podría profundizar el desgaste de una administración que apenas comienza.