La decisión de Donald Trump de reducir a la mitad los ejercicios militares con Corea del Sur, en un intento por acercarse a Kim Jong Un, podría terminar obstaculizando uno de sus propios objetivos: que Seúl asuma una mayor responsabilidad en la defensa de la península y reduzca la carga militar de Estados Unidos.
Los ejercicios Ulchi Freedom Shield, en los que participan decenas de miles de soldados estadounidenses y surcoreanos, fueron reducidos a petición de Washington después de que Trump los calificara como una señal “hostil” hacia Corea del Norte. Sin embargo, las maniobras tienen como objetivo principal fortalecer la capacidad de defensa conjunta y preparar a las fuerzas surcoreanas para asumir eventualmente el control operativo en tiempos de guerra.
La decisión representa una contradicción para Washington: mientras Trump exige que Corea del Sur cargue con una mayor responsabilidad de su propia defensa, también limita los ejercicios necesarios para preparar esa transferencia de mando. El presidente surcoreano Lee Jae Myung busca que Seúl recupere el control operativo de sus fuerzas para 2030 y sostiene que su país ya cuenta con una capacidad militar suficiente para asumir esa responsabilidad.
El giro de Trump tampoco ha generado una respuesta conciliadora de Pyongyang. Kim Yo Jong, hermana y una de las principales figuras del régimen de Kim Jong Un, aseguró que la reducción de las maniobras no cambia su carácter “provocador y ofensivo”, mientras medios estatales norcoreanos calificaron los ejercicios como una amenaza para la seguridad regional. Así, el gesto de Washington hacia Corea del Norte no parece haber producido hasta ahora el acercamiento esperado.
Analistas cuestionan además el costo estratégico de la decisión, al considerar que los ahorros económicos serían mínimos frente a los riesgos para la coordinación militar y la disuasión en Asia. Trump busca retomar el diálogo con Kim, con quien ya fracasó durante su primer mandato en un intento por limitar el programa nuclear norcoreano; mientras tanto, Corea del Norte ha fortalecido sus capacidades militares y estrechado sus vínculos con Rusia y China.





