El presidente estadounidense habló de su poder frente a Teherán y dijo que el Estrecho de Ormuz ya es de su país, aunque los ataques a barcos continúan.

“Podríamos, si quisiéramos, simplemente tomar todo el petróleo. Podríamos tomar todo el país.” Con esas palabras, Donald Trump mostró hasta dónde cree que llega la fuerza de Estados Unidos sobre Irán.

El mandatario fue más lejos y afirmó que el Estrecho de Ormuz ya pertenece a Washington. Por esa vía marítima pasa cerca de una quinta parte del petróleo que consume el mundo.

Sus palabras no salen de la nada. En declaraciones anteriores, Trump ya había dicho que quería quedarse con el petróleo iraní. También había anunciado que declararía el estrecho territorio estadounidense. Irán respondió entonces que eso eran “fantasías”.

Aun así, la realidad en el agua cuenta otra historia. El reporte señala que Irán sigue disparando a los barcos en esa ruta. Por eso, los trámites del supuesto control estadounidense todavía no se completan.

Además, cada ataque pesa más allá de la política. Detrás de los petroleros hay marineros que arriesgan la vida y familias que sienten el alza de los precios de la gasolina.

Así, el mensaje de fuerza de Trump choca con un estrecho que sigue en disputa.