El presidente estadounidense reconoce que la guerra pesó en las urnas, pero defiende su decisión y asegura que repetiría la ofensiva contra Irán.
Donald Trump aceptó que su guerra con Irán golpeó a su partido en las elecciones intermedias, aunque no se arrepiente de haberla iniciado.
El mandatario habló con la prensa después de la derrota republicana. Coincidió con su vicepresidente, JD Vance, en que el alza de precios por el conflicto pasó factura al Partido Republicano.
“Pero, al mismo tiempo, si tuviera que volver a hacerlo [atacar a Irán], lo haría de nuevo”, afirmó Trump. Con esa frase, dejó claro que no piensa dar marcha atrás.
La guerra empezó en febrero y sigue sin solución. Millones de familias estadounidenses la sintieron en el bolsillo, sobre todo por el precio de la gasolina. Ese malestar llegó hasta las urnas.
Además, Trump rechazó que el resultado sea una derrota personal. Dijo que él no estaba en la boleta y que los candidatos republicanos no motivaron a la gente a votar.
Mientras tanto, el conflicto continúa sin una salida a la vista.





