Por Alexandro Guerrero
Del 20 al 23 de agosto de 2026, el Teatro de la Danza Guillermina Bravo alberga la nueva temporada de “Relato. No hay inframundo, sólo laberintos”, pieza de danza teatro dirigida por Bárbara Alvarado y Juan Carlos Franco. Funciones: jueves y viernes 20 h, sábado 19 h y domingo 18 h.

La reposición coincide con dos aniversarios que le dan otra densidad: 40 años del movimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) y 30 años de la muerte de Luis Alberto Alvarado, tío de la coreógrafa, quien militó en el CEU defendiendo la gratuidad y autonomía de la UNAM y murió por suicidio en febrero de 1996, antes de cumplir 31 años.

Su figura es el centro íntimo de una obra que se abre a lo colectivo. Como explica Alvarado: “El detonador fue cuestionar hasta dónde hemos entendido la masculinidad heredada, cuánto pesa, cuántas heridas genera y cuántos misterios aún no resolvemos”.
“Relato” no se entiende sin el contexto de la UNAM de los ochenta. La pieza lo pone en escena, aquí una breve cronología:
- La causa; En septiembre de 1986, bajo la rectoría de Jorge Carpizo, el Consejo Universitario aprueba el paquete de 26 reformas al Reglamento General de Exámenes y de Pagos derivado del diagnóstico Fortalezas y debilidades de la UNAM. Planteaba cuotas, límites de permanencia y exámenes departamentales para “elevar la excelencia”.
- Nace el CEU: El 31 de octubre de 1986, en el auditorio Ho Chi Minh de la Facultad de Economía, nace el Consejo Estudiantil Universitario con representantes de prepas, CCHs, facultades y escuelas. Su exigencia no era negociar matices: derogación total y Congreso Universitario resolutivo.
- La fuerza en las calles: Entre octubre de 1986 y enero de 1987 hubo asambleas masivas, brigadas informativas y el periódico Del Chayote. Culminaron en dos marchas históricas del Casco de Santo Tomás al Zócalo capitalino —21 de enero y 10 de febrero de 1987— con más de 200 mil estudiantes.
- El 29 de enero de 1987 estalla la huelga en toda la UNAM. Se tomaron las instalaciones durante 19 días.
- El 10 de febrero, en una sesión del Consejo Universitario en el Museo de Antropología, se suspenden las reformas y se convoca al Congreso Universitario de 1990. Es considerado el único movimiento estudiantil que ganó sin represión después de 1968.

Luis Alberto Alvarado fue parte de esas asambleas en Filosofía y Letras y de las brigadas del CEU. Su historia permite a Relato preguntar cómo se vivía la militancia desde el cuerpo y qué costos emocionales dejó en los hombres de esa generación.
La obra se presenta como lo dice su codirector Juan Carlos Franco: “una carta de amor, bastante crítica, a la UNAM”. El diálogo con Pablo González Casanova, rector de la UNAM de 1970 a 1972, es inevitable.

Defensor de la universidad pública y de su carácter gratuito y de alto nivel, González Casanova fundó el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) y el Sistema de Universidad Abierta (SUA) bajo la idea de una “universidad democrática, para las mayorías, pero no de masas”. Proponía aprender a aprender, combatir los prejuicios elitistas que justificaban el cobro y entender la universidad como un sistema de autonomías articuladas.
Esa visión de la universidad necesaria —pública, gratuita, crítica y popular— es la que el CEU defendió en 1986-87 frente al primer embate neoliberal en la UNAM, y es la que Relato trae a escena 40 años después, pero ahora cruzada con la conversación actual sobre salud mental y la forma en que los hombres enfrentan o silencian su vulnerabilidad.

En escena, Vicente Carbajal, Homar Méndez, Antonio Soria, Diego Martínez Villa y Bárbara Alvarado. Con diseño de iluminación de Ileana Obregón Umaña a partir de Alita Escobedo, escenografía de Alvarado, Franco y Obregón Umaña, vestuario de Selene Bautista y música original de Gerardo Tovar, Adriano Morales e Ismael G. Salinas, con piano de Ale Sosa e interpretación a capella de Paulina Valdovinos. Teatro de la Danza Guillermina Bravo del 20 al 23 de agosto CCB/ INBAL. Detrás del Auditorio nacional.





