Autoridades británicas investigan si Irán estaría detrás de un supuesto plan de ataque contra la base militar de Fairford, utilizada por Estados Unidos para operaciones contra territorio iraní. Cinco hombres fueron detenidos y Teherán negó cualquier vínculo con el caso.

Cinco hombres fueron detenidos cerca de la base de la Royal Air Force (RAF) de Fairford, en el centro de Inglaterra, bajo sospecha de preparar una “acción terrorista”. La instalación es utilizada por el Ejército estadounidense y, desde marzo, Londres autorizó su empleo para operaciones defensivas específicas contra Irán, en medio de la escalada militar entre ambos países.

La policía antiterrorista británica intenta determinar si los detenidos tienen vínculos con Irán, de acuerdo con reportes de la prensa británica. The Telegraph señaló que los investigadores sospechan que Teherán podría estar detrás del supuesto plan, mientras que la embajada iraní en Londres rechazó cualquier relación con el incidente. Por ahora, las autoridades británicas han evitado confirmar públicamente quién estaría detrás del caso.

La alerta surgió después de que una agricultora de la zona observara a un grupo de hombres enmascarados cerca de la base durante la madrugada y avisara a la policía. Los cinco sospechosos pueden permanecer detenidos hasta 14 días sin ser formalmente acusados bajo la legislación antiterrorista. El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que los detenidos pretendían causar “graves daños” a la instalación y aseguró que las autoridades ya los estaban investigando.

El caso ocurre después de que los Guardianes de la Revolución iraníes advirtieran en julio que Fairford y cualquier otra base utilizada para lanzar ataques contra Irán serían considerados objetivos legítimos. La investigación también se desarrolla en un contexto de creciente preocupación británica por posibles operaciones de terceros países: la ministra del Interior, Shabana Mahmood, ha señalado a Irán y Rusia por recurrir presuntamente a intermediarios para actividades delictivas en Reino Unido, mientras las autoridades investigan además numerosos vuelos de drones sobre instalaciones militares.