El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, amenazó a los integrantes de organizaciones criminales tras un operativo en Santa Marta: “Quien no se someta va a terminar en una bolsa y muerto”.Sus declaraciones generan cuestionamientos por el posible atropello a los derechos humanos y por el tono empleado desde la Presidencia frente a la violencia criminal.
El presidente colombiano Abelardo de la Espriella elevó el tono de su discurso contra las organizaciones criminales tras la muerte de siete integrantes de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), entre ellos alias Cholo, señalado como segundo cabecilla del grupo. “Vamos por todos esos bandidos y el que no se someta va a terminar como el Cholo y los otros seis bandidos dados de baja: en una bolsa y muertos”, declaró el mandatario, en una expresión que coloca la amenaza y la muerte como el centro de su mensaje de seguridad.
De la Espriella aseguró que se trasladaría a Santa Marta para encabezar personalmente las operaciones contra el grupo y afirmó que utilizará todas las capacidades de la Fuerza Pública. Según las autoridades, durante el operativo fueron capturadas tres personas y se decomisaron 10 fusiles, dos lanzagranadas, dos pistolas y ocho granadas, mientras que alias Cholo era señalado de participar en rutas del narcotráfico hacia Centroamérica y de tener más de 15 años de trayectoria delictiva.
La dureza del mensaje ocurre mientras la violencia se extiende en distintos puntos del país. Tras el operativo, dos autobuses fueron incendiados y hombres armados bloquearon La Troncal, una de las principales vías de conexión de Santa Marta con el norte del departamento, en hechos atribuidos a la respuesta de grupos criminales ante las acciones de la Fuerza Pública. El propio presidente sostuvo que estas organizaciones pretenden intimidar a la población mediante un paro armado y aseguró: “No voy a permitir que ninguna estructura criminal someta a los ciudadanos mediante amenazas y terror”.
La situación también ha dejado bajas entre las fuerzas de seguridad: al menos tres militares murieron en el Meta por la activación de un campo minado, ataque atribuido por las autoridades a una disidencia de las FARC. En este contexto, la advertencia presidencial —“Quien no se someta va a terminar en una bolsa y muerto”— representa una retórica particularmente extrema para un jefe de Estado, al convertir la eliminación física de los adversarios criminales en el mensaje principal de su política de seguridad, mientras la violencia continúa afectando a militares y población civil.





