A un día de las elecciones, el primer ministro presume que Washington lo ayudará a “terminar el trabajo” en Irán, mientras Gaza sigue siendo el saldo de su gobierno.
Pese a que cuenta con una orden de captura de la Corte Penal Internacional por el genocidio en Gaza, Benjamin Netanyahu llegó a la víspera electoral con su mejor carta: la amistad de Donald Trump. “Es dudoso que volvamos a tener jamás un presidente tan amigo”, presumió el primer ministro, quien dio a entender que la guerra contra Irán puede reanudarse, pero solo si él sigue en el poder. Dicho de otro modo, pide votos a cambio de bombas. Trump, por su parte, pidió en redes sociales votar por “Bibi” para “terminar el trabajo”.
El “trabajo” que ambos celebran ya tiene un historial. En Gaza, la ofensiva israelí tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 ha sido calificada de genocidio por organismos de derechos humanos y expertos de la ONU, mientras Washington la acompañó con armas, dinero y escudo diplomático. Ahora Netanyahu asegura que ya ordenó al Mossad y al Ejército derrocar al régimen iraní, y de paso compartió un video hecho con IA del líder supremo de Irán y una imagen de un hongo nuclear sobre Tel Aviv.
Días atrás, Netanyahu dijo a la radio del Ejército que atacar Irán antes de las elecciones “no es conveniente”, aunque la televisión israelí Canal 12 reportó que había presionado a Trump para reanudar los combates, versión que su oficina niega. Según las encuestas, su partido, el Likud, perdería escaños y podría quedarse sin la estrecha mayoría de su coalición de extrema derecha. Tras el apoyo tardío de Trump, quien pidió votar por él, la guerra vuelve a aparecer como recurso electoral.
Mientras tanto, en Estados Unidos, la guerra con Irán, que Trump y Netanyahu iniciaron en febrero, es muy impopular porque se le atribuye el alza de precios, sobre todo del combustible, y las elecciones legislativas estadounidenses están a una semana. Los combates mayores llevan meses detenidos, tras negociaciones en las que Israel ni siquiera participó. El aliado que se presenta como indispensable resultó ser, otra vez, un problema que otros pagan.





