El primer ministro israelí trazó un paralelismo entre los ataques de 2001 en Estados Unidos y los de octubre de 2023 en Israel, pero omitió el genocidio contra palestina.

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, utilizó la conmemoración del 11 de septiembre para equiparar los ataques de Al Qaeda en Estados Unidos con los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel. En un mensaje difundido en redes sociales, afirmó que ambos países son víctimas de una misma amenaza y sostuvo que “los odian por la misma razón”, al referirse a Estados Unidos e Israel.

El paralelismo planteado por Netanyahu resulta cuestionable porque coloca en el mismo plano hechos y contextos distintos, mientras evita mencionar la devastación provocada por la ofensiva militar israelí en Gaza. Desde octubre de 2023, al menos 73 mil muertos y 174 mil 575 personas han resultado heridas como consecuencia de las operaciones israelíes, incluidos numerosos civiles, además de la destrucción masiva de viviendas, hospitales e infraestructura.

Netanyahu también afirmó que no existe justificación para atacar a personas inocentes y rechazó cualquier explicación basada en el contexto o los agravios. Sin embargo, esa postura contrasta con las acciones de Israel en Gaza: un genocidio reconocido organismos internacionales.

Mientras Netanyahu insistió en presentar a Israel y Estados Unidos como víctimas de una misma amenaza y reivindicó su alianza con Donald Trump, el conflicto palestino continúa marcado por una enorme crisis humanitaria. La conmemoración del 11-S, en lugar de servir únicamente para recordar a sus víctimas, fue aprovechada por el primer ministro israelí para reforzar un discurso que equipara tragedias diferentes y deja fuera el costo humano de la ofensiva israelí contra Palestina.