Francesca Albanese y cientos de manifestantes advierten que la iniciativa podría limitar las críticas al Gobierno israelí al incorporar una definición controvertida de antisemitismo.
Cientos de personas se manifestaron en Roma contra un proyecto de ley sobre antisemitismo que avanza en el Parlamento italiano y que, según sus críticos, podría utilizarse para silenciar cuestionamientos a las políticas de Israel. La relatora especial de la ONU para los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese, también se ha pronunciado contra la iniciativa.
La protesta ocurrió frente al Parlamento italiano y coincidió con una reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, encargada de analizar la propuesta que fue aprobada por amplia mayoría en el Senado el pasado 4 de marzo. Para convertirse en ley, el texto debe recibir la aprobación de ambas cámaras en una misma versión.
Los manifestantes utilizaron pancartas con el mensaje “el antisionismo no es antisemitismo”, mientras organizaciones como Amnistía Internacional y grupos de activistas judíos cuestionaron la iniciativa. Daniel Calo, integrante de Tikkun, acusó que se pretende utilizar la lucha contra el antisemitismo para restringir las críticas al Estado de Israel y sus políticas.

Uno de los principales puntos de controversia es la posible incorporación de la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA) a la legislación italiana. Sus detractores sostienen que algunos de sus ejemplos pueden equiparar determinadas críticas al Estado de Israel o al sionismo con expresiones antisemitas.
La definición de la IHRA considera antisemita, entre otros supuestos, negar al pueblo judío su derecho a la autodeterminación mediante afirmaciones de que Israel es un proyecto racista, así como establecer comparaciones entre políticas israelíes contemporáneas y las aplicadas por los nazis. Sus críticos temen que estos criterios tengan efectos sobre el debate público.
Amnistía Internacional Italia advirtió que, de aprobarse, la legislación tendría impacto en escuelas, universidades, redes sociales y asociaciones culturales. El debate continúa en el Parlamento mientras organizaciones y manifestantes exigen diferenciar la lucha contra el antisemitismo de las críticas políticas al Gobierno de Israel.





