El malestar por los sueldos crece dentro de las Fuerzas Armadas argentinas y ahora se suma a la protesta que preparan las fuerzas de seguridad para este lunes.

Un grupo de oficiales militares analiza participar en la marcha salarial que organizan Prefectura y Gendarmería esta semana. Una fuente castrense confirmó a LPO que la idea circula entre mandos intermedios desde hace días.

El hecho resultaría inédito. Hasta ahora, estas protestas convocaban sobre todo a efectivos retirados junto a sus familias, no a militares en actividad. Pero la crisis salarial cambió el panorama por completo.

Oficiales con jerarquía de Mayor y Teniente Coronel, junto a equivalentes de otras fuerzas, ya empezaron a reunirse con miembros de Gendarmería y Prefectura. Buscan sumar masa crítica y reclamar juntos mejoras en sueldos y en la cobertura de salud.

Frente a este escenario, el Gobierno trabaja contrarreloj para frenar la protesta. La propuesta que evalúa Presti consiste en un aumento de 100 mil pesos argentinos distribuido en tres cuotas, entre septiembre y diciembre.

Según explicó un militar al tanto de las negociaciones, el esquema entregaría cerca de 20 mil pesos en septiembre, 30 mil pesos en octubre —que se cobrarían en noviembre— y otros 30 mil en diciembre. El monto final dependerá del rango de cada efectivo.

Dentro de las fuerzas, el ofrecimiento generó rechazo casi inmediato. Muchos lo consideran insuficiente frente al deterioro que viene arrastrando el salario militar desde hace años. “Tenemos gente manejando Uber”, lamentó una de las fuentes consultadas.

La marcha todavía no está confirmada de manera oficial. Aun así, el malestar sigue en aumento. Según los testimonios recogidos, también pesa la desconfianza hacia la conducción de las fuerzas, a la que acusan de minimizar el problema en público.

Un informe interno reveló en mayo que los haberes militares subieron 139% entre diciembre de 2023 y marzo de 2026. En ese mismo período, la inflación acumulada llegó al 219%, lo que implica una caída real del poder adquisitivo cercana al 80%.

El rubro más golpeado fue el de vivienda y servicios básicos, con un incremento del 417%. Le siguió el de alimentos y bebidas no alcohólicas, que trepó casi 190%, muy por encima de lo que crecieron los salarios del personal uniformado (Con información de la Políticaonline.