La desaparición o inactividad de miles de cuentas volvió a poner bajo cuestionamiento el alcance del respaldo digital al presidente argentino y el posible uso de perfiles automatizados.
La maquinaria digital que acompañó al presidente argentino Javier Milei volvió a quedar bajo escrutinio luego de la detención de Fernando Cerimedo, señalado como uno de los operadores vinculados con su campaña. Tras el apagado del sistema, también habrían desaparecido o quedado inactivas cuentas, publicaciones e imágenes relacionadas con seguidores del mandatario.
El episodio reavivó las dudas sobre el uso de bots y cuentas falsas para amplificar contenidos favorables a Milei en redes sociales. De acuerdo con la información difundida, miles de perfiles creados durante 2026 dejaron de registrar actividad o desaparecieron después de que la estructura digital dejó de operar.

La situación alimenta las sospechas sobre una posible operación coordinada para inflar artificialmente la presencia de Milei en Internet y proyectar una imagen de respaldo ciudadano mayor a la real. La desaparición de cuentas, por sí sola, no demuestra que fueran bots ni que estuvieran directamente vinculadas con el gobierno argentino, pero sí vuelve a colocar el tema en el centro de la discusión política.
El caso de Fernando Cerimedo resulta especialmente relevante debido a su papel como operador digital y a los señalamientos sobre las estructuras de comunicación que acompañaron el ascenso político de Milei. La controversia ahora se concentra en determinar cuántas de esas cuentas eran usuarios reales y cuántas formaban parte de redes artificiales o automatizadas.
El episodio representa un nuevo golpe a la narrativa digital del gobierno de Milei, cuya presencia en redes ha sido una de sus principales herramientas políticas. Mientras avanzan las investigaciones, el debate permanece abierto: si una parte importante de ese respaldo desaparece cuando se apaga la maquinaria digital, ¿qué tan representativa era realmente esa popularidad?





