El encuentro ocurre después del escándalo por la presunta operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano, un episodio que incluso derivó en la salida del fiscal estatal y cuestionamientos al gobierno de Chihuahua.

La gobernadora de Chihuahua, María Eugenia “Maru” Campos, sostuvo un encuentro con Katharine Beamer, nueva cónsul general de Estados Unidos en Ciudad Juárez, en medio de la tensión generada por el caso de los presuntos agentes de la CIA que murieron en abril durante un operativo contra laboratorios clandestinos en la Sierra Tarahumara.

De acuerdo con el gobierno estatal, Campos y Beamer abordaron temas de cooperación institucional, economía, cultura y atención consular. La mandataria aseguró que busca construir una relación binacional “sólida y de largo plazo”. Muy diplomático todo, aunque el contexto hace inevitable recordar que hace apenas unos meses Chihuahua estuvo en el centro de una polémica por la presunta presencia de agentes estadounidenses sin autorización para operar en México.

El caso tuvo consecuencias políticas: César Jáuregui, entonces fiscal general de Chihuahua, dejó el cargo en medio de la controversia, mientras legisladores exigieron explicaciones. Campos, por su parte, sostuvo que desconocía la presencia de los agentes involucrados en el operativo. La fiscalía estatal atribuyó la responsabilidad al fallecido director de la Agencia Estatal de Investigación.

La nueva cónsul también comenzó su agenda en Chihuahua con temas de seguridad y migración. Previamente visitó la Torre Centinela, donde autoridades estatales le presentaron el modelo tecnológico de seguridad. La visita ocurre después de que el estado había reconsiderado una propuesta para instalar personal de agencias estadounidenses como DEA, FBI, CBP y HSI en esas instalaciones.

El acercamiento con Washington no es nuevo para Campos: ha sostenido reuniones con funcionarios estadounidenses, incluido el exembajador Ken Salazar, el gobernador de Texas Greg Abbott y la entonces primera dama Jill Biden. Sin embargo, resulta llamativo que mientras el caso CIA todavía deja preguntas abiertas, la gobernadora presuma una relación “sólida” con Washington. Maru parece apostar por la foto diplomática y el abrazo institucional antes que por explicar completamente el episodio que puso a Chihuahua bajo los reflectores.