La ofensiva de N+ contra la senadora con licencia ocurre en plena disputa por la candidatura de Morena, mientras los gobiernos de Marina del Pilar e Ismael Burgueño han tenido millonarios acuerdos de publicidad con Televisa.

La guerra sucia contra Julieta Ramírez tiene nombres y apellidos: Marina del Pilar Ávila e Ismael Burgueño.

La senadora con licencia se convirtió en uno de los principales perfiles para encabezar la candidatura de Morena al Gobierno de Baja California en 2027 y, justo cuando la disputa interna se intensifica, N+, perteneciente a Grupo Televisa, lanzó un reportaje para acusarla de supuestamente negociar con autoridades de Estados Unidos un acuerdo para colaborar como testigo.

Ramírez lo rechazó y la televisora mostró un falso documento, el cual presumen que es el que supuestamente sustenta sus señalamientos.

El ataque no ocurre en el vacío. Marina del Pilar mantiene una relación millonaria con Televisa mediante publicidad oficial.

Solo en 2023, el Gobierno de Baja California destinó al menos 23 millones de pesos a la televisora, colocándola entre los principales beneficiarios de la pauta estatal. La cifra forma parte de un gasto publicitario que superó los 166 millones de pesos ese año.

La misma ruta aparece en Tijuana. Durante 2025, el Ayuntamiento encabezado por Ismael Burgueño gastó 91 millones 83 mil 802 pesos en difusión institucional, 37% más que en el último año de Montserrat Caballero, y Televisa apareció entre los cinco contratos más altos, de acuerdo con una investigación de Brujula News.

Así, mientras Burgueño disputa con Ramírez el control político rumbo a 2027, su administración mantiene como uno de sus principales proveedores a la misma empresa cuya plataforma informativa hoy golpea directamente a su adversaria.

Y hay otro elemento que vuelve todavía más cuestionable esta relación: en el Portal de Transparencia del Ayuntamiento de Tijuana, Televisa aparece como uno de los principales proveedores y contratistas, pero los contratos de publicidad no están disponibles públicamente.

Lo mismo ocurre con los contratos correspondientes al Gobierno de Baja California. Hay dinero público destinado a Televisa, pero no están a la vista los documentos que permitan conocer con precisión qué se contrató, cuánto se pagó y bajo qué condiciones.

También recordemos que a finales de agosto, el Gobierno de Marina del Pilar contrató publicidad de Baja California dentro de La Casa de los Famosos México, programa producido por TelevisaUnivision, para promocionar la campaña turística “BC es para ti”.

La estrategia incluyó menciones de Galilea Montijo, cintillos y elementos promocionales, además de una dinámica en la que los participantes prepararon tacos de pescado con mandiles alusivos al estado.

Sin embargo, cuando la gobernadora fue cuestionada sobre cuánto dinero público se destinó a la campaña, evitó revelar el monto y únicamente señaló que la contratación correspondió a la Secretaría de Turismo.

La coincidencia resulta demasiado conveniente: Marina del Pilar y Burgueño tienen un interés político directo en frenar a Julieta Ramírez; sus gobiernos destinan recursos públicos a Televisa y, en medio de la definición de Morena para 2027, N+ emprende una ofensiva contra la senadora.

Ramírez, además, conoce perfectamente al grupo político de Marina: fue su secretaria particular antes de llegar al Senado. La disputa, por tanto, no es solamente electoral; es una batalla por el control de la sucesión en Baja California.

La pregunta es inevitable: ¿cuánto vale la guerra sucia contra Julieta Ramírez y cuánto de ese aparato mediático se sostiene con dinero público?

Mientras los gobiernos de Marina y Burgueño mantienen contratos con Televisa que permanecen fuera del escrutinio público, N+ coloca a Ramírez en el centro de un escándalo político. Todo apunta al mismo objetivo: desgastar a Julieta antes de que Morena defina quién encabezará la 4T en Baja California.