Su mensaje presidencial, grabado y sin preguntas de la prensa, evitó hablar de las 68 promesas de su plan de gobierno.
La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, ofreció su balance de los primeros 100 días de gobierno con un mensaje de 25 minutos, emitido casi a medianoche y con cortes de edición, sin conferencia abierta ni preguntas de la prensa. La crítica es que el gobierno prefiere un monólogo grabado a responder por sus resultados.
En seguridad, la mandataria afirmó que el promedio diario de homicidios bajó de 7.5 a 6.5. Sin embargo, el especialista Juan Carbajal, con datos del Sinadef, calcula al menos 556 homicidios preliminares en 99 días, cifra que podría superar los 615. La supuesta baja se explicaría por un cambio de metodología y por casos que no se registran bien: el asesinato en vivo de la periodista Susy Aponte Polo sigue clasificado como “Muerte violenta: NO SE CONOCE” mes y medio después. Además, el INPE reporta que el 97.36 % de los internos por extorsión o tenencia ilegal de armas sigue en prisión preventiva, sin sentencia firme.
Fujimori también presumió una inversión de 1,500 millones de soles para prevenir los daños de El Niño, pero su discurso de “máxima preparación” se cayó en menos de 24 horas en Tumbes. Un hospital de campaña inaugurado por los ministros de Salud, Luis Derer, y de Defensa, Rafael Belaúnde, se inundó tras solo 12 horas de lluvia porque fue instalado en medio de un estadio. Hubo que desarmarlo y quedaron expuestos equipos biomédicos y medicamentos, un tropiezo que, según la crítica, muestra improvisación y falta de evaluación de riesgos.
La presidenta culpó a gobiernos anteriores de dejar un Estado debilitado, pero no explicó por qué mantiene en su gabinete a 21 ministros de esas mismas administraciones. Tampoco aclaró por qué su bancada guardó silencio fiscalizador en el Congreso durante años. Se quejó de que solo le aprobaron 27 de las 66 materias que pidió como facultades delegadas, pero su despacho aún no publica el primer decreto definitivo contra la delincuencia ni para acelerar obras.
Finalmente, el mensaje se centró en destrabar proyectos viales y entregar títulos de propiedad que ya estaban en marcha, mientras guardó silencio sobre las 68 promesas que su propio plan fijó para este primer tramo. Para sus críticos, el saldo es de “cero de sesenta y ocho”. Les molesta que el gobierno se refugie en videos editados y deje fuera a los medios críticos, mientras la inseguridad y las lluvias siguen golpeando a la gente de a pie.





