El fenómeno de El Niño comienza a rebasar la capacidad de respuesta de Perú. Ante el pronóstico de lluvias extremas en el norte del país, la presidenta Keiko Fujimori canceló su asistencia a la XXX Cumbre Iberoamericana, prevista para el 4 y 5 de noviembre en Madrid. Al parecer, esta vez la agenda internacional tendrá que esperar: el clima ya le está marcando los tiempos a su gobierno.

El Comando FEN advirtió sobre un fuerte incremento de las precipitaciones, mientras el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) colocó a Tumbes y algunas provincias de Piura bajo alerta roja. En Tumbes ya se reportan lluvias intensas y el aeropuerto registró 21.5 milímetros de agua en apenas una hora. También se esperan precipitaciones en Lambayeque y La Libertad, con posibles tormentas eléctricas y ráfagas de viento en distintas regiones.

Ante el panorama, el ministro de Defensa, Rafael Belaúnde, se trasladará a Tumbes para coordinar los protocolos de emergencia. Por su parte, el ministro de Salud, Luis Dyer, comenzó las gestiones para instalar hospitales de campaña en Tumbes, Piura, La Libertad y Áncash, con capacidades de entre 80 y 120 camas. Los centros atenderán principalmente casos de dengue, leptospirosis y golpes de calor.

La emergencia también representa un desafío sanitario: Perú registra alrededor de 84 mil contagios de dengue, de los cuales 78 mil personas ya fueron dadas de alta. Aunque el gobierno presume avances en vacunación y medidas preventivas, las lluvias evidencian la magnitud del problema. El Niño continuará con condiciones extraordinarias hasta febrero de 2027 y, mientras el fenómeno avanza, la pregunta es si el gobierno de Fujimori podrá responder a tiempo. Por ahora, el que parece llevar la delantera es El Niño, y Perú no puede darse el lujo de perder.