El expresidente hondureño, condenado en Estados Unidos por narcotráfico y posteriormente indultado por Donald Trump, quedó libre de los señalamientos por corrupción que aún enfrentaba en su país.

Un tribunal de Honduras desestimó los cargos por fraude y blanqueo de capitales contra el expresidente Juan Orlando Hernández, nueve meses después de que fuera liberado en Estados Unidos tras recibir un indulto del mandatario Donald Trump.

Hernández, quien gobernó Honduras entre 2014 y 2022, era señalado por la Fiscalía de participar en el desvío de alrededor de 2 millones de dólares de fondos públicos para financiar su campaña presidencial de 2013. Sin embargo, un juez determinó que el exmandatario no autorizó ni administró esos recursos, según explicó Carlos Silva, vocero del Poder Judicial.

El caso formaba parte de la investigación conocida como “Pandora II”, una amplia pesquisa sobre presuntos actos de corrupción. Hernández regresó a Honduras a finales de julio, luego de haber sido extraditado a Estados Unidos en 2022 por acusaciones de narcotráfico. En 2024 fue declarado culpable y condenado a 45 años de prisión, pero Trump lo indultó a finales de 2025.

Tras conocer la resolución, Hernández afirmó que con el fallo se cerraba un capítulo de “persecución política” y reiteró su inocencia. No obstante, organizaciones y críticos del exmandatario cuestionaron la decisión judicial. La activista anticorrupción Gabriela Blen calificó el fallo como una afrenta para las víctimas de la corrupción en Honduras.

El indulto concedido por Trump también generó polémica debido a su cercanía con las elecciones presidenciales hondureñas de noviembre de 2025. El mandatario estadunidense incluso amenazó con retirar financiamiento a Honduras si no triunfaba Nasry Asfura, candidato del Partido Nacional, la misma fuerza política de Hernández.