Agentes israelíes irrumpieron en las oficinas de la UNRWA y colocaron una bandera de su país en el complejo. Naciones Unidas calificó el hecho como una violación grave al derecho internacional.
La policía israelí ingresó este lunes a las oficinas de la UNRWA en Jerusalén Este. Los agentes retiraron la bandera de la ONU y colgaron en su lugar una bandera de Israel, según confirmó el director de la organización.
El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, celebró públicamente la operación. El funcionario, identificado con la extrema derecha israelí, ha impulsado durante meses una campaña contra la presencia de la agencia en territorio israelí.
Philippe Lazzarini, comisionado general de la UNRWA, denunció el operativo con dureza. Aseguró que las fuerzas israelíes actuaron con total indiferencia hacia las obligaciones de un Estado miembro de la ONU. Además, exigió respeto a la inviolabilidad de las instalaciones internacionales.
Durante el allanamiento, las autoridades retiraron muebles, equipos de cómputo y otras pertenencias del lugar. También cortaron las comunicaciones dentro del complejo, de acuerdo con el reporte de la agencia.
El gobierno israelí justificó la medida citando una deuda fiscal. Según Israel Hayom, la UNRWA debía cerca de 11.5 millones de shéquels, unos 3.5 millones de dólares, por impuestos municipales impagos.
Roland Friedrich, director de la UNRWA para Cisjordania y Jerusalén Este, rechazó esa versión de inmediato. Explicó que la agencia goza de exención tributaria bajo el derecho internacional. Por lo tanto, ninguna deuda existe realmente, insistió.
La Convención de 1946 respalda esa postura. Ese acuerdo, ratificado por el propio Israel, libera a la ONU y a sus agencias de este tipo de gravámenes.
El trasfondo del conflicto se remonta a finales de 2024. En ese momento, la Knéset aprobó leyes que prohíben las actividades de la UNRWA dentro de Israel. El argumento oficial señala presuntos vínculos entre trabajadores de la agencia y el grupo islamista Hamás.
Ni la oficina del primer ministro ni el Ministerio de Exteriores israelí ofrecieron comentarios sobre el allanamiento. Mientras tanto, Naciones Unidas mantiene su posición: el complejo sigue siendo sede oficial de la ONU, sin importar las acciones tomadas en el ámbito interno israelí.





