El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, exige que quienes se benefician del tránsito por Ormuz paguen por décadas de daños al ecosistema marino.

La contaminación en aguas del Golfo se convirtió en un tema urgente para Teherán. Baqai denunció que un derrame de petróleo llegó a las costas de la isla de Qeshm, cerca del estrecho de Ormuz. Según pruebas preliminares, un buque granelero extranjero provocó el incidente.

El funcionario iraní no se quedó solo en la denuncia puntual. Explicó que este derrame representa apenas un ejemplo visible de un problema más amplio. Durante décadas, el golfo Pérsico y el mar de Omán acumularon contaminación visible y oculta.

Ese deterioro ambiental generó pérdidas millonarias para las costas iraníes. Baqai calculó los daños en billones de dólares para la región. Además, señaló que el ecosistema marino completo sufrió las consecuencias de este descuido prolongado.

El portavoz lanzó entonces una pregunta directa a la comunidad internacional. Cuestionó quién debe asumir la responsabilidad de compensar estos daños ambientales. Mencionó tres posibles responsables: los países consumidores de energía, las aseguradoras marítimas y los actores militares.

Baqai fue más allá y calificó a ciertos actores como agresores. Los acusó de convertir el golfo Pérsico y el mar de Omán en escenarios de guerra. Ahí, según denunció, se realizan operaciones militares y pruebas de armamento altamente destructivo.

La propuesta iraní plantea un cambio de fondo en la gestión del estrecho. Baqai insistió en que la protección ambiental debe formar parte de cualquier administración futura de Ormuz. Para Teherán, cuidar el mar ya no puede quedar fuera de la conversación política.