La encuesta de De las Heras Demotecnia refleja un reclamo ciudadano por mayor responsabilidad de los medios, especialmente cuando una mentira puede llegar a millones de personas.

El 79% de los mexicanos está a favor de sancionar a medios de comunicación que difundan información falsa de manera deliberada, de acuerdo con una encuesta de De las Heras Demotecnia. El dato coloca sobre la mesa una exigencia cada vez más evidente: que informar implica también verificar antes de lanzar cualquier versión al aire.

El resultado cobra especial relevancia en un ecosistema donde algunas empresas tienen enormes plataformas para difundir contenidos. TV Azteca y Ricardo Salinas Pliego aparecen inevitablemente en la conversación pública por las polémicas que han rodeado algunas de sus afirmaciones y coberturas. Porque una cosa es ejercer la libertad de expresión y otra muy distinta es aventar cualquier ocurrencia a millones de espectadores y después hacer como si nada hubiera pasado.

La encuesta también plantea un reclamo básico: distinguir hechos de opiniones, corroborar información y evitar engañar deliberadamente a las audiencias. Parece una exigencia bastante elemental para cualquier medio de comunicación, aunque para ciertos espacios televisivos aparentemente verificar datos puede convertirse en una actividad secundaria frente al espectáculo, la estridencia y el rating.

El debate no implica censurar voces ni impedir la crítica. La libertad de expresión es fundamental, pero también lo es el derecho de las personas a recibir información responsable. Cuando una empresa tiene una audiencia masiva, sus contenidos pueden influir directamente en la percepción pública, por lo que la responsabilidad debería ser proporcional a su alcance.

El 79% registrado por la encuesta muestra que una amplia mayoría de los consultados considera necesario establecer consecuencias frente a la difusión deliberada de información falsa. El mensaje es incómodo para quienes han hecho de la desinformación, el escándalo y la polémica un modelo de negocio: la audiencia también exige cuentas y ya no parece dispuesta a tragarse cualquier versión solo porque apareció en televisión.

Mientras algunos medios siguen jugando a que la credibilidad se construye a fuerza de repetir una mentira hasta convertirla en espectáculo, los datos sugieren otra cosa: los mexicanos quieren información verificada y medios que asuman responsabilidad por lo que difunden.