El presidente colombiano generó una ola de indignación al difundir imágenes caminando entre cuerpos de disidentes abatidos.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, difundió un video que muestra los resultados de la Operación Azarías, ejecutada el 30 de agosto en Guaviare contra el Frente Carolina Ramírez. En el material aparece el mandatario acompañado por la cúpula militar y policial mientras camina junto a varios cuerpos colocados sobre el suelo y cubiertos con sábanas.
La operación dejó un saldo de 23 integrantes del grupo armado muertos y seis capturados, entre ellos alias Tigre o Pintado, señalado como cabecilla de la estructura disidente. Sin embargo, la controversia no giró en torno al resultado militar, sino a la manera en que el Gobierno decidió mostrarlo.
Las imágenes generaron un rechazo inmediato entre distintos sectores políticos del país. El congresista Daniel Monroy calificó la escena como una de las más extrañas vistas en la política colombiana y acusó al mandatario de invocar a Dios para justificar lo que llamó un espectáculo innecesario.
La senadora Alejandra Omaña fue todavía más contundente en su crítica pública. Aseguró que alguien organizó los cuerpos en filas para que el presidente caminara entre ellos ante las cámaras.
El expresidente Gustavo Petro también cuestionó duramente la publicación a través de redes sociales. Comparó la conducta del mandatario con las prácticas de grupos criminales que exhiben a sus víctimas como trofeos de guerra.
El senador Ariel Ávila coincidió en que exhibir cadáveres no fortalece la imagen de un gobernante. Advirtió que esa estrategia tampoco mejora su capacidad como estratega político ni su respaldo popular.
Analistas señalaron además que la secuencia combina el recorrido presidencial con tomas aéreas del bombardeo. Ese formato recuerda al empleado por Donald Trump en sus ataques contra embarcaciones señaladas como parte del narcotráfico.
Desde la Presidencia, De la Espriella defendió la publicación como una muestra de los resultados obtenidos contra grupos armados ilegales. El mandatario insistió en que la operación representa un golpe contundente contra las disidencias de las FARC.
Pese a esa justificación, buena parte de la opinión pública considera que exhibir cuerpos vulnera la dignidad de las víctimas. La discusión abre un debate más amplio sobre los límites éticos en la comunicación oficial de los gobiernos.





