La nueva plataforma digital incluye cinco juegos inspirados en clásicos de arcade y presenta como entretenimiento temas centrales de la agenda migratoria de Donald Trump.

La Casa Blanca de Donald Trump lanzó “Arcade”, una sección de su sitio web oficial con cinco videojuegos de baja resolución que buscan promocionar, mediante una estética inspirada en títulos clásicos, distintos aspectos de la agenda presidencial. Entre ellos destacan las deportaciones de migrantes y la construcción del muro fronterizo.

El más polémico es “Rio Run”, inspirado en el clásico Snake, donde una versión digital de Tom Homan, encargado de la política fronteriza de la administración, persigue a migrantes sobre una cuadrícula que representa el Río Bravo. Otro título, “Build the Wall”, retoma la mecánica de Tetris para que los jugadores construyan tramos del muro mientras aparece el mensaje de “proteger la frontera”.

Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes criticaron la iniciativa. Amerika Garcia Grewal, codirectora de Frontera Federation, afirmó que los juegos resultan ofensivos porque convierten en entretenimiento una política que afecta directamente la vida de miles de personas. Por su parte, Adriana Jasso, de AMIGOS San Diego Community, cuestionó que la administración presente la situación migratoria “como si fuera un juego”.

Los otros tres videojuegos abordan temas distintos. “Supply Line” plantea clasificar alimentos bajo los estándares de “Make America Healthy Again”; “Flappy Bill” muestra a un águila calva transportando un proyecto de ley por Washington, mientras que “Trump Savings Tycoon” permite recolectar dinero para llenar las llamadas “Trump Accounts”, programa que contempla depósitos de mil dólares para niños nacidos durante el segundo mandato de Trump.

La Casa Blanca promocionó Arcade en redes sociales con animaciones que parodian consolas como Sega, Xbox, PlayStation y Nintendo, acompañadas de mensajes como “Build the wall”, “Deport” y “Fill a Trump Account”. La administración defendió el proyecto como una nueva forma de comunicar los “logros” de Trump y conectar con los estadounidenses, mientras sus críticos lo consideran una estrategia para trivializar las deportaciones y la política migratoria.