La diputada panista pidió recuperar la confianza ciudadana en la autoridad electoral, justo después de que Vicente Fox reconociera su intervención en los comicios que llevaron a su esposo a la Presidencia.
La diputada del PAN, Margarita Zavala, pidió a las autoridades electorales garantizar un INE libre, independiente e imparcial, luego de las declaraciones del expresidente Vicente Fox, quien aseguró haber intervenido en las elecciones presidenciales de 2006. Su llamado a defender la confianza ciudadana, sin embargo, reavivó los cuestionamientos sobre el proceso que llevó a su esposo, Felipe Calderón, a ocupar la Presidencia.
En su posicionamiento, Zavala se dirigió a la consejera presidenta provisional, Blanca Ayala Cruz García, y al resto de los integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE), a quienes pidió aprovechar el momento para recuperar la credibilidad del organismo. Afirmó que existe una oportunidad para restablecer la confianza en la independencia, imparcialidad y compromiso de la autoridad electoral.
La exigencia resulta particularmente incómoda para la panista: ¿con qué autoridad moral reclama elecciones limpias cuando su esposo llegó al poder en 2006, en medio de una de las mayores controversias electorales del país? Aquella elección enfrentó a Calderón con Andrés Manuel López Obrador, quien denunció irregularidades y un fraude electoral. El Tribunal Electoral declaró válida la victoria del panista, pero la diferencia oficial fue de apenas 0.56 puntos porcentuales.
A ello se suma el reconocimiento de Fox sobre su participación política en aquella contienda, episodio que vuelve a colocar bajo los reflectores la intervención del entonces presidente para favorecer la continuidad del PAN en el gobierno. Ahora, Zavala parece descubrir la importancia de la imparcialidad electoral, aunque durante años su familia política estuvo en el centro de una disputa que marcó la confianza de millones de mexicanos en las instituciones.
La contradicción no pasa inadvertida: la misma figura que hoy exige un instituto digno de confianza guarda una relación directa con el proceso electoral más cuestionado de la historia reciente de México. Antes de repartir lecciones sobre democracia, Margarita Zavala tendría que explicar qué tiene que decir sobre 2006 y las declaraciones de su antiguo aliado Vicente Fox.





