La candidata de extrema derecha Marine Le Pen, de Agrupación Nacional, comenzó campaña electoral para los comicios de 2027. Entre sus promesas de “orden” y “tolerancia cero” en materia migratoria, dijo que no permitirá que Francia “se deslice hacia la mexicanización con la presencia de cárteles”, y tratará a esas organizaciones como terroristas.
La expresión “Mexicanización con la presencia de cárteles” de Marine Le Pen, usa el nombre de un país de más de 130 millones de personas como adjetivo de advertencia, equivalente a violencia y descomposición. Borrando la diversidad de México y se encarga de estigmatizar a quienes vienen de él.
El mismo discurso de los cárteles promete “deportación automática, permanente” y una “doble frontera”. Aunque la frase sobre los cárteles no menciona expresamente a los migrantes, el efecto retórico es asociar ambos temas. Esa asociación no tiene respaldo, el crimen organizado no se explica por la nacionalidad de quienes migran, y muchos migrantes son víctimas de ella.
El narcotráfico y la violencia ligada a él son un problema real en Francia y en Europa, con presencia conocida en ciudades como Marsella y en los grandes puertos del continente. Atribuirlo a “la mexicanización” lo presenta como una amenaza que viene de fuera, cuando tiene raíces, actores locales y europeos. Nombrar al problema con el nombre de otro país facilita evitar el debate sobre sus causas internas.
Son los mexicanos quienes han sido las principales víctimas de esa violencia. Usar el país como ejemplo de lo que debe evitarse equivale a culpar del mal que padece.
La frase condensa miedo en una sola palabra, pero no explica cómo ni por qué ocurriría ese “deslizamiento”. Su utilidad es meramente electoral, señala un riesgo difuso y a un culpable implícito. Además, el planteamiento de tratar a los cárteles como terroristas replica un camino recorrido por otros gobiernos, sin que se detalle qué aportaría en el contexto francés.





