La inconformidad por la guerra con Irán, el encarecimiento de la vida y la gestión presidencial impulsó un giro electoral que alcanzó incluso a estados tradicionalmente conservadores.

Los demócratas conquistaron el control del Senado y la Cámara de Representantes de Estados Unidos en las elecciones intermedias de 2026, tras conseguir victorias históricas en territorios considerados bastiones republicanos. El resultado representa un fuerte revés para el presidente Donald Trump, cuya gestión recibió un contundente rechazo en las urnas.

El descontento ciudadano estuvo marcado por la impopular guerra con Irán, el aumento del costo de vida y las críticas a las decisiones del mandatario. Estados que respaldaron a Trump en 2024 cambiaron de rumbo: Kansas eligió a su primer senador demócrata en casi un siglo, mientras que en Carolina del Sur los demócratas derrotaron al aspirante respaldado personalmente por el presidente.

En Texas, considerado el principal bastión republicano, los demócratas rompieron décadas de derrotas al ganar un escaño en el Senado y arrebatarle la gubernatura a Greg Abbott, quien llevaba tres mandatos. También consiguieron avances en distritos con importante presencia latina, incluidos condados fronterizos que habían favorecido a Trump en los comicios anteriores.

El nuevo equilibrio de fuerzas abrirá una etapa de gobierno dividido en Washington. A partir de enero, los demócratas podrán impulsar investigaciones sobre la administración Trump, su familia y sus aliados, además de bloquear nombramientos presidenciales y exigir cambios en iniciativas legislativas. Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado, calificó los resultados como una reconfiguración generacional de la política estadounidense.

Durante la campaña, los demócratas centraron sus propuestas en combatir la corrupción y atender el encarecimiento de la vida, mientras responsabilizaron a los aranceles y la guerra con Irán del deterioro económico. Los republicanos, por su parte, apostaron por temas culturales y ataques contra sus adversarios, pero no lograron contener el avance opositor. Encuestas de salida revelaron que la mitad del electorado buscaba reprender a Trump y que 70% quería un mayor contrapeso del Congreso al presidente.

Pese a la derrota de su partido, Trump reconoció los resultados y felicitó a los demócratas en una entrevista con Fox News. Aunque aseguró estar dispuesto a colaborar en asuntos migratorios, advirtió que vetaría proyectos de ley que considerara inaceptables. La jornada también dejó hechos históricos: Georgia eligió a su primera gobernadora negra y Texas tendrá a su primera gobernadora latina.