La administración de Donald Trump habría recurrido a fondos reasignados de otras dependencias y aportaciones privadas para financiar las obras, sin solicitar directamente recursos al Congreso.

La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea destinar al menos 900 millones de dólares a una renovación de gran escala de la Casa Blanca, sin que el gasto haya sido solicitado directamente al Congreso, de acuerdo con documentos gubernamentales revisados por The Washington Post.

Según el reporte, los recursos fueron transferidos desde otras dependencias a una cuenta utilizada para el mantenimiento de la residencia presidencial, que ahora financia parte de los trabajos de modernización. Entre los proyectos se encuentra la construcción de un nuevo salón de baile en el Ala Este, una de las principales obras impulsadas por Trump.

La información señala que 500 millones de dólares fueron transferidos de presupuestos del Servicio Secreto y la Oficina Militar de la Casa Blanca, mientras que otros 305 millones provinieron de fuentes privadas. La cifra total contempla distintos contratos relacionados con las obras y supera ampliamente estimaciones previas sobre el costo de la renovación.

La administración Trump justificó la reasignación al señalar que los trabajos son necesarios para modernizar las instalaciones y reforzar la seguridad. También sostuvo que los recursos utilizados corresponden a fines compatibles con la intención establecida originalmente por el Congreso.

Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump impulsó una transformación de la residencia presidencial que incluyó la demolición del Ala Este para dar paso al nuevo salón de baile. En marzo, el proyecto había sido estimado en alrededor de 600 millones de dólares. Además, en julio, el mandatario confirmó la construcción de un helipuerto en el jardín sur, financiado por Sikorsky, filial de Lockheed Martin.

El uso de cientos de millones de dólares reasignados para financiar las obras coloca nuevamente bajo escrutinio la manera en que la administración Trump gestiona recursos públicos y privados para modificar la sede presidencial, particularmente ante la ausencia de una solicitud directa de esos fondos al Congreso.