El acuerdo con Moscú contempla millones de toneladas de combustible y una licencia temporal para facilitar las importaciones, mientras Ucrania denuncia un alivio a las sanciones contra Putin.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Rusia suministrará millones de toneladas de diésel al mercado estadounidense y al resto del mundo, en un intento por contener el encarecimiento de los combustibles que presiona a su economía. El anuncio llegó tras una conversación telefónica con su homólogo ruso, Vladimir Putin, que el republicano calificó como “altamente exitosa”.
Trump detalló que el suministro contempla más de 300 mil toneladas de diésel de manera inmediata, otras 500 mil en noviembre y un millón adicional posteriormente. En sus publicaciones también habló de un volumen total de tres millones de toneladas. El Kremlin confirmó la disposición de Moscú para abastecer de petróleo y derivados tanto a Estados Unidos como a los mercados internacionales.

El acuerdo se produce en medio de una escalada en los precios energéticos, que afecta especialmente a transportistas, agricultores y ganaderos estadounidenses. Según los datos citados en el reporte, el precio promedio del diésel pasó de 3.72 dólares por galón en febrero a 6.29 dólares en septiembre, un incremento de 69 por ciento. Trump aseguró que el suministro ruso ayudará a reducir los costos, mientras su gobierno ya había autorizado temporalmente el uso de diésel teñido en carreteras y eliminado impuestos a ese combustible hasta diciembre.
Como parte de la medida, el Departamento del Tesoro estadounidense informó que, por instrucción de Trump, emitió una licencia temporal para permitir la importación de diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027, así como su suministro a los mercados internacionales. La decisión supone un ajuste en las restricciones económicas impuestas a Moscú desde 2014 y reforzadas tras la ofensiva rusa contra Ucrania en 2022.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, criticó el anuncio y lo calificó como un regalo para Putin. Advirtió que flexibilizar las sanciones sin un acuerdo duradero para reducir las hostilidades podría prolongar la guerra y facilitar que Rusia mantenga sus operaciones militares. También defendió los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras rusas como respuesta a los bombardeos contra la infraestructura energética de su país.





