A dos semanas de que se dio a conocer el problema, los taxis pirata continúan captando pasajeros en los aeropuertos de Monterrey y Guadalajara.

La presencia de taxis pirata continúa en los aeropuertos de Monterrey y Guadalajara, pese a que la situación ya fue exhibida públicamente y a la presencia de elementos de la Guardia Nacional en las terminales. En Monterrey, particularmente en la Terminal A, operadores irregulares siguen ofreciendo traslados a los pasajeros, incluso en puntos cercanos a las oficinas de seguridad federal, lo que vuelve a poner en duda la eficacia de los controles para impedir estas actividades.

En el Aeropuerto Internacional de Monterrey se ha documentado nuevamente a personas que ofrecen servicios de transporte sin identificaciones visibles como unidades autorizadas. Algunos vehículos portan placas de entidades como Tlaxcala y Durango, mientras operadores concesionados señalan que la captación de pasajeros continúa sin que se observe una intervención capaz de frenar la actividad. El hecho de que estos operadores permanezcan en zonas de alta afluencia evidencia que el problema no ha sido contenido, pese a las denuncias previas.

La situación representa un riesgo para los millones de personas que utilizan ambas terminales. Durante 2025, los aeropuertos de Monterrey y Guadalajara movilizaron alrededor de 34.6 millones de pasajeros, por lo que la presencia de servicios irregulares puede exponer a viajeros a cobros excesivos, robo de equipaje o dificultades para identificar al conductor y exigir responsabilidades. Un caso previamente documentado involucró a pasajeros a quienes un conductor habría exigido alrededor de 3 mil 200 pesos, mientras sus maletas permanecían en la cajuela y el operador conocía su domicilio.

Ante este escenario, el llamado vuelve a dirigirse a la Guardia Nacional, autoridades aeroportuarias, SICT y demás dependencias responsables, para que expliquen cómo los operadores irregulares continúan captando pasajeros pese a la vigilancia existente. La exigencia de los transportistas autorizados no se limita a una mayor presencia de elementos, sino a controles efectivos que impidan la operación de servicios no regulados. Mientras las unidades concesionadas deben cumplir requisitos y supervisiones, los taxis pirata siguen a la vista de los usuarios, dejando una pregunta pendiente: ¿quién está permitiendo que continúen operando?