Persiste el problema de los taxis pirata recogiendo pasajeros en los aeropuertos de Monterrey y Guadalajara sin que las autoridades hayan logrado frenar el problema. La falta de resultados mantiene la preocupación por los abusos contra viajeros y exhibe la ineficacia de los controles en ambas terminales.

Han pasado semanas y los taxis pirata siguen operando como si nada en los aeropuertos de Monterrey y Guadalajara. Pese a los señalamientos públicos, la actividad irregular continúa a la vista de los pasajeros y, en Monterrey, incluso cerca de las oficinas de la Guardia Nacional. ¿De qué sirven las denuncias si el problema permanece intacto?

En el Aeropuerto Internacional de Monterrey, se ha reportado la presencia de conductores sin identificaciones visibles que acrediten su autorización, así como vehículos con placas de entidades como Tlaxcala y Durango. Mientras tanto, los transportistas concesionados deben cumplir requisitos y sujetarse a controles, pero los operadores irregulares siguen buscando clientes dentro de la terminal. La falta de acciones contundentes alimenta la percepción de que las reglas no se aplican por igual y de que nadie consigue poner orden.

En Guadalajara, las quejas tampoco son nuevas: reportes difundidos desde finales de septiembre señalaron presuntos abusos vinculados con el transporte irregular, entre ellos cobros excesivos, robo de equipaje y asaltos. Sin embargo, la problemática continúa sin una solución visible. La Guardia Nacional, las administraciones aeroportuarias, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y las demás autoridades competentes deben explicar qué han hecho y presentar resultados concretos. 

No basta con recibir denuncias ni con prometer vigilancia: después de semanas, los pasajeros siguen expuestos y la irregularidad continúa a la vista de todos.