La priista presentó a Alejandro Moreno como un dirigente sin miedo y capaz de enfrentar al poder, aunque bajo su liderazgo el partido ha perdido buena parte de los espacios que antes controlaba.

Tania Larios salió en defensa de Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, y aseguró que el dirigente nacional del PRI tiene “capacidad”, “valentía”, “carácter” y, sobre todo, “no tiene miedo” para enfrentar al poder. La priista lanzó estas loas mientras acusaba a Morena de concentrar los “peores vicios” del pasado y de proteger a políticos señalados por presuntos vínculos con el crimen.

Larios sostuvo que México atraviesa tiempos de “caudillismo” y “autoritarismo”, por lo que, según ella, se necesitan dirigentes capaces de cuestionar al gobierno. En ese contexto, afirmó que los priistas confían en Alito porque “ya ha enfrentado a este poder”. El problema para su argumento es que el supuesto dirigente invencible ha encabezado una de las etapas más complicadas para el PRI.

La propia Larios presumió que, bajo la conducción de Moreno, el PRI logró una victoria de 16-0 frente a Morena, aunque se refería a resultados en una competencia regional y también reconoció que el tricolor únicamente conserva Coahuila entre sus principales bastiones. Presentar a Alito como el gran estratega que hizo retroceder a Morena resulta, cuando menos, una lectura bastante generosa de la realidad electoral del priismo.

Mientras Larios presume la “valentía” de Moreno, el PRI ha enfrentado una marcada pérdida de presencia electoral durante los últimos años. Estados que durante décadas fueron considerados bastiones priistas pasaron a manos de otras fuerzas políticas, mientras el partido redujo considerablemente su peso en gobiernos estatales y espacios legislativos.

La priista también acusó a Morena de perseguir a sus adversarios y cuestionó supuestos vínculos con personajes señalados por investigaciones. Sin embargo, su defensa de Alito deja una pregunta incómoda: si el dirigente tiene tanta capacidad, carácter y valentía como presume Larios, ¿por qué el PRI terminó perdiendo buena parte del poder que alguna vez tuvo?

El discurso de Larios parece más una porra para Alito Moreno que un balance serio sobre el desempeño del dirigente. Entre elogios sobre su supuesto carácter y referencias a una resistencia heroica contra el gobierno, la priista intenta vender como fortaleza lo que los resultados electorales muestran como un evidente debilitamiento del partido.