El hombre de 40 años fue condenado por asesinar a dos mujeres y violar a una tercera; su sentencia lo coloca entre los presos con las penas más severas del sistema penal británico.

Simon Levy, de 40 años, fue condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional en Reino Unido, luego de que un jurado lo declarara culpable de los asesinatos de Carmenza Valencia-Trujillo, de 53 años, y Sheryl Wilkins, de 39, además de la violación de otra mujer.

Los crímenes ocurrieron en 2025, después de que Levy hubiera sido liberado. De acuerdo con información retomada por medios británicos, su historial de violencia había escalado previamente con agresiones sexuales en el transporte público de Londres, hasta llegar a los homicidios por los que finalmente fue sentenciado.

La condena coloca a Levy dentro de un grupo reducido de delincuentes que cumplen cadena perpetua sin libertad condicional en Reino Unido. Actualmente, alrededor de 70 personas tienen este tipo de sentencia, considerada la más severa del sistema penal británico. Su liberación únicamente puede ser contemplada bajo circunstancias humanitarias excepcionales.

Entre los condenados que cumplen esta pena se encuentran Lucy Letby, sentenciada por el asesinato de siete bebés; Wayne Couzens, responsable del asesinato de Sarah Everard; y David Fuller, condenado por dos asesinatos y por abusar sexualmente de más de 100 cadáveres femeninos. También figuran Thomas Mair, responsable del asesinato de la diputada Jo Cox, y Levi Bellfield, condenado por varios asesinatos.

En los últimos años, los tribunales británicos han aplicado esta sanción en casos considerados especialmente graves. La legislación también amplió desde 2023 las circunstancias en las que puede imponerse la cadena perpetua, incluyendo determinados asesinatos premeditados de menores y casos excepcionales relacionados con terrorismo. Sin embargo, la pena tiene límites según la edad del responsable al momento de cometer el delito.