La presidenta recordó el desafuero, la campaña de desprestigio y la exigencia de “voto por voto, casilla por casilla”; sostuvo que las declaraciones del exmandatario respaldan los reclamos de fraude electoral.
La presidenta Claudia Sheinbaum retomó las declaraciones de Vicente Fox, quien reconoció que intervino para que Felipe Calderón ganara las elecciones presidenciales de 2006, y afirmó que esa admisión confirma la operación política que denunció el movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Durante la Mañanera, sostuvo que la derecha nacional e internacional busca recuperar el poder, pero enfrenta la voluntad popular.
Sheinbaum recordó que, durante el gobierno de Fox, se impulsó el desafuero de López Obrador mediante una acusación por presuntamente incumplir un amparo relacionado con una calle en Santa Fe. Explicó que el objetivo era impedir que el entonces jefe de Gobierno participara en la contienda presidencial de 2006, aunque la movilización ciudadana obligó a dar marcha atrás.
También señaló que, durante la campaña electoral, se difundió una estrategia de desprestigio contra el tabasqueño con mensajes como “peligro para México”, acompañados de acusaciones que, afirmó, eran falsas. Pese a ello, López Obrador mantuvo un amplio respaldo popular y compitió contra Calderón en una elección marcada por las denuncias de irregularidades.
La mandataria recordó que la diferencia oficial entre ambos candidatos fue de aproximadamente 250 mil votos y que, ante las inconformidades, se exigió el recuento de “voto por voto, casilla por casilla”. Sin embargo, el Tribunal Electoral únicamente autorizó abrir una parte de los paquetes, equivalente a entre 8 y 9 por ciento. Sheinbaum afirmó que, de acuerdo con los cálculos del movimiento, López Obrador habría ganado por alrededor de dos millones de votos.
Asimismo, cuestionó que posteriormente se ordenara la destrucción de las boletas electorales de 2006 y mencionó los señalamientos sobre el sistema de resultados preliminares (PREP), cuya contratación estuvo vinculada con Hildebrando Zavala, cuñado de Calderón. La presidenta sostuvo que las declaraciones de Fox reavivan las dudas sobre aquel proceso.
Finalmente, criticó que el exmandatario describiera la Presidencia como un negocio y reiteró que su gobierno no encubrirá actos de corrupción. Defendió que la soberanía reside en el pueblo, como establece el artículo 39 constitucional, y afirmó que el poder únicamente puede recuperarse mediante la voluntad ciudadana.





