Los ataques rusos golpearon fábricas de drones y centros logísticos militares en Kiev y Odesa. La ofensiva busca frenar la producción bélica de Ucrania.

Rusia desató una nueva oleada de ataques contra objetivos energéticos y militares en Ucrania. Los bombardeos alcanzaron instalaciones clave en Kiev y en la región de Odesa. El ejército ruso apuntó directamente a la cadena de producción de drones ucranianos.

En Kiev, las fuerzas rusas destruyeron un almacén que guardaba materiales para fabricar vehículos aéreos no tripulados. Además, dañaron las instalaciones de la empresa Tucans, dedicada a producir componentes para estos drones. Ambos golpes buscan frenar la capacidad ucraniana de fabricar sus propias armas.

La región de Odesa también sufrió ataques importantes. Los misiles rusos impactaron tres centros logísticos que almacenaban carga militar y de uso dual. Estos centros distribuían suministros esenciales para el ejército ucraniano. Asimismo, un almacén de componentes para drones quedó destruido en la zona.

Con esta ofensiva, Rusia refuerza su estrategia de debilitar la infraestructura militar ucraniana. Los ataques se concentran en golpear la producción y distribución de armamento. Por lo tanto, el conflicto sigue escalando en intensidad sobre el terreno.