El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, declaró que la normalización de relaciones entre Ecuador y México requiere tres condiciones por parte de Daniel Noboa: una disculpa formal, la reparación de los daños causados por la irrupción en la embajada mexicana en Quito, y la entrega del exvicepresidente Jorge Glas a México, luego de dos años de ruptura diplomática entre ambos países
El origen del conflicto se remonta a abril de 2024, cuando fuerzas ecuatorianas ingresaron a la embajada mexicana en Quito para detener a Jorge Glas, a quien México había concedido asilo. Rafael Correa calificó el episodio de “gravísimo”, sostuvo que carece de precedentes comparables, por haber sido ejecutado por fuerzas estatales y ordenado directamente por el gobierno ecuatoriano.
El expresidente Rafael Correa descartó cualquier acercamiento mientras Daniel Noboa continúe en el poder, consideró que Ecuador ha resultado más perjudicado por la ruptura, dado el peso de México como la segunda mayor economía de América Latina.
Por su parte, la Presidenta Claudia Sheinbaum descartó en julio una pronta normalización, al insistir en que la ruptura diplomática sigue vigente y que cualquier país habría reaccionado de la misma forma ante una invasión de su embajada.
Rafael Correa situó a México y Brasil como las mayores economías latinoamericanas gobernadas actualmente por la izquierda, frente al reciente avance de fuerzas conservadoras, aunque rechazó interpretar ese desplazamiento como una derrota definitiva del progresismo.
Atribuyó parte del auge de la derecha al uso electoral del miedo asociado a la inseguridad y el crimen organizado, llamó a la izquierda a recuperar discursos de “orden” y “seguridad” combinados con derechos humanos y desarrollo social.





