Con el aval de 22 congresos locales, Diputados y Senado cerraron el proceso de la reforma. Los aspirantes a la Presidencia y a las gubernaturas deberán renunciar a cualquier otra nacionalidad.

La Cámara de Diputados declaró este martes 6 de octubre la constitucionalidad de la reforma de nacionalidad única. Desde ahora, los aspirantes a la Presidencia deberán tener solo la nacionalidad mexicana. La regla también aplica a quienes busquen una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Antes de la sesión en San Lázaro, el presidente del Senado, Higinio Martínez, hizo la misma declaratoria en la Cámara alta. Ambos pasos llegaron después de que los senadores recibieron los votos a favor de 22 congresos locales. La reforma necesitaba al menos 17.

El cambio toca los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución. Quien aspire a esos cargos deberá ser mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad al pedir su registro. Si tiene una, tendrá que renunciar antes. Además, quien gane no podrá usar pasaportes extranjeros ni pedir la protección de otro país.

El camino fue rápido. La presidenta Claudia Sheinbaum presentó la iniciativa el 30 de agosto. Diputados la aprobó el 22 de septiembre con 344 votos a favor. Una semana después, el Senado le dio luz verde con 86 votos a favor y 42 en contra.

El debate subió de tono en ambas cámaras. La oposición advirtió que la medida recorta los derechos políticos de los mexicanos con doble nacionalidad. Para muchas familias migrantes, el tema pega en lo personal, porque tienen un pie en cada país. Sheinbaum respondió que la reforma no quita a nadie el derecho a tener otra nacionalidad. Según la presidenta, solo cambia los requisitos para encabezar un gobierno.

Ahora falta la promulgación y la publicación oficial. Después, el Congreso tendrá 90 días naturales para ajustar la Ley de Nacionalidad y la legislación electoral. Las nuevas reglas aplicarán desde el proceso electoral de 2028.