El decreto eleva a 47.860 los efectivos nuevos desde marzo. Mientras tanto, Moscú acumula bajas y gana poco terreno en Ucrania.

Vladimir Putin firmó el domingo un decreto que amplía el ejército ruso en 15 mil 500 efectivos. Es la cuarta ampliación del año. Desde marzo, las órdenes del presidente ya suman 47 mil 860 militares más.

El texto fija la plantilla autorizada en 2 millones 441 mil 630 unidades, con un millón 550 mil 500 militares. El decreto no explica para qué necesita Moscú más tropas ni cómo las reclutará. Putin ya había firmado órdenes parecidas en marzo, junio y julio.

Un ejército que pierde más de lo que gana

Rusia atraviesa un momento difícil en el frente. Sus pérdidas crecen y sus avances casi se detienen tras más de cuatro años y medio de guerra. Los drones agravan el problema, porque vuelven muy peligrosos los movimientos rápidos y las grandes concentraciones de soldados.

El ejército ucraniano asegura que Rusia sufrió más de 300 mil bajas en 2026. Calcula que más de 20 mil cayeron solo en la primera quincena de septiembre. Al Jazeera no pudo comprobar esas cifras de forma independiente.

Tres lecturas de un mismo decreto

Los expertos no coinciden en el motivo. Andrei Kortunov, del Consejo Ruso de Asuntos Internacionales, cree que la medida es técnica. Según él, 15 mil soldados más no cambian la dinámica del conflicto, y la salida diplomática sigue lejos.

La analista ucraniana Olena Halushka ve un mensaje más duro. En su opinión, este decreto no será el último y responde al plan de Rusia de sostener una guerra larga. Recuerda que Putin exigió en Anchorage que Ucrania abandonara el resto de Donetsk. Un año después, dice, el campo de batalla demuestra lo contrario.

Por su parte, el académico Alexey Muraviev mira más lejos. Explica que reclutar y formar unidades lleva tiempo, así que el decreto no resuelve las necesidades inmediatas en Ucrania. Lo vincula con las tensiones con la OTAN y con la preocupación rusa por el avance militar de Japón y de Estados Unidos en el Pacífico.

El fantasma de una nueva movilización

Kiev acusa a Moscú de preparar otra movilización. Putin lo niega y habla de desinformación ucraniana. La última vez que llamó a los reservistas fue en septiembre de 2022, tras una serie de reveses.

Además, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, afirmó el lunes que más de 8 mil soldados norcoreanos ya están en Rusia. Según él, otros 10 mil se preparan para llegar. Ucrania y Corea del Sur calculan que Pyongyang envió entre 14 mil y 15 mil soldados desde 2024.

Kiev vive bajo los drones

Mientras tanto, la guerra aérea no da respiro. Los ataques rusos del lunes dejaron al menos 10 muertos y más de 80 heridos en todo el país. Los drones alcanzaron la Academia Nacional de Ciencias, en el centro de Kiev, y golpearon Dnipro, Járkov y Zaporiyia.

La presión sobre la capital ya cambia la vida de los estudiantes. La Universidad Nacional Taras Shevchenko dará clases a distancia al menos hasta el 16 de octubre. Sus directivos culpan al deterioro de la seguridad en Kiev.

En tierra, Ucrania mejora su posición en el norte de Donetsk. Un alto comandante ucraniano dijo a Reuters que sus tropas recuperaron 51 kilómetros cuadrados en una operación reciente. En total suman 176. Kiev aún controla cerca del 20 por ciento de la región.

Diplomacia sin avances

Los esfuerzos de paz se reanudaron, pero no dieron frutos. Rusia exige que Ucrania ceda el este y renuncie a entrar en la OTAN. Kiev rechaza cualquier concesión territorial y pide a Europa una garantía de seguridad.

A principios de mes, los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner visitaron Moscú y Kiev. Zelenski habló de “ideas razonables”, aunque los desacuerdos de fondo siguen intactos. Washington ahora busca conversaciones técnicas entre los tres países, y los Emiratos Árabes Unidos suenan como sede.

Putin, por su lado, dijo que las propuestas siguen “sobre la mesa”. Halushka advierte que Moscú no negociará mientras crea que seguir en guerra le cuesta menos que terminarla.

Muraviev sostiene que el conflicto entró en una nueva fase de escalada. Rusia golpea refinerías, puentes, locomotoras y centros de datos para volver la guerra inasumible para los aliados de Kiev. La tregua energética que propuso Donald Trump no frenó los ataques.