La dependencia advierte que las tres especies de primates mexicanos están en peligro de extinción y llama a la población a no comprarlos ni tenerlos.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) lanzó la campaña “Los monos no son mascotas”, con la que busca combatir el tráfico ilegal de primates y generar conciencia sobre el daño que provoca la compra y posesión de estos animales. En México existen tres especies de primates: el mono araña, el mono aullador negro y el mono aullador de manto, todas consideradas en peligro de extinción.

La dependencia explicó que el tráfico comienza con la extracción de las crías de su hábitat, un proceso en el que muchas mueren y otras son separadas de sus madres para ser transportadas en condiciones de hacinamiento, hambre, deshidratación y estrés. Los ejemplares que sobreviven pueden sufrir heridas, fracturas, infecciones y graves afectaciones físicas y emocionales al ser mantenidos como mascotas.

La comercialización de primates está prohibida en México y constituye un delito, de acuerdo con el artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre, que contempla penas de uno a nueve años de prisión. Profepa señaló que, entre 2019 y 2026, sus acciones de inspección y vigilancia permitieron asegurar 137 ejemplares, entre ellos 96 monos araña, 24 monos saraguato y 17 monos aulladores.

La campaña también advierte que tener un primate en casa representa riesgos para las personas y para los propios animales, pues siguen siendo especies silvestres que requieren interacción social y estimulación constante. Además, sus mordeduras pueden provocar lesiones e infecciones, mientras que estos animales pueden transmitir o contraer enfermedades. Por ello, Profepa pidió no comprarlos, extraerlos, regalarlos ni mantenerlos como mascotas.

La dependencia destacó que los primates cumplen una función importante en los ecosistemas, especialmente en la dispersión de semillas y el equilibrio de los bosques tropicales. Por ello, hizo un llamado a la ciudadanía a no alimentar la demanda de fauna silvestre y a denunciar cualquier actividad relacionada con su tráfico. El mensaje central de la campaña es claro: los monos pertenecen a su hábitat natural y no son animales de compañía.