Cuatro instituciones recorrieron el Bosque de Agua durante cuatro días. Revisaron aserraderos, detectaron papeles falsos y clausuraron dos sitios que dañaban la cuenca del río Lerma.

Del 20 al 23 de octubre, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) encabezó un operativo contra la tala ilegal en el Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca. También vigiló la zona de influencia en Zinacantepec, Estado de México, que las autoridades consideran crítica para los bosques.

En el operativo trabajaron junto con la Profepa la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y la Comisión de Restauración del Río Lerma-Santiago, de Conagua. También participaron la Secretaría de Seguridad del Estado de México y la Guardia Nacional.

Los inspectores aseguraron 156.54 metros cúbicos de madera. Además, retiraron cinco remisiones forestales que parecen falsas, un camión torton, dos motosierras y siete ganchos para mover troncos. Las autoridades también impusieron dos clausuras totales temporales.

Durante cuatro días, el personal visitó siete establecimientos. Inspeccionó cuatro centros de almacenamiento y transformación de materias primas forestales. En otros tres verificó que cumplieran las medidas de seguridad impuestas antes. Además, revisó un terreno por cambio de uso de suelo, recorrió el Xinantécatl y montó un filtro de revisión en la carretera Toluca-Zitácuaro.

En los centros de almacenamiento, los inspectores encontraron papeles incompletos y registros desactualizados. En un sitio hallaron las cinco remisiones que podrían ser falsas. En otro, los documentos de salida no cumplían la norma. Asimismo, detectaron madera de oyamel sin comprobante de origen legal.

La verificación también dejó hallazgos. En un establecimiento, la clausura anterior seguía vigente. En otro, había personas trabajando pese a la orden de suspender actividades. Por ello, los inspectores colocaron de nuevo los sellos.

Una de las clausuras nuevas cayó sobre un aserradero que incumplía la normatividad forestal. La otra afectó terrenos de bienes comunales de Tlacotepec. Ahí, los inspectores hallaron 1.5 hectáreas de bosque convertidas en cultivo de papa. Los agroquímicos que usaban pueden dañar el suelo, la salud de las personas y la cuenca del río Lerma.

Del total asegurado, 83.156 metros cúbicos corresponden a madera de pino en rollo. Con esa carga, los responsables pretendían usar las cinco remisiones dudosas. Otros 60 metros cúbicos son de oyamel y no tenían documentos que probaran su origen legal.

En el recorrido por el Xinantécatl, el personal encontró un camión con 28 trozas, que suman unos 13.384 metros cúbicos. Junto al vehículo había dos motosierras y siete ganchos. Los presuntos responsables huyeron al ver a las autoridades. Ahora, el camión, la madera y las herramientas están bajo resguardo en instalaciones de Probosque, en Metepec.

En el filtro de la carretera Toluca-Zitácuaro, a la altura de San Luis Mextepec, los inspectores no hallaron transportes con productos forestales maderables.

La Profepa explicó que estas acciones protegen los bosques que alimentan los acuíferos y mantienen vivos los ríos y arroyos de la cuenca. Forman parte de su estrategia en el Bosque de Agua, que abarca zonas forestales del Estado de México, Morelos y la Ciudad de México. También responden a denuncias de ejidos, comunidades, organizaciones civiles y grupos ambientalistas.

En el Nevado de Toluca sobresalen el oyamel y el pino de las alturas. Su conservación resulta clave para cuidar el agua y los ecosistemas de la región.

Por último, la Profepa dará seguimiento a las medidas impuestas. También seguirá buscando establecimientos que almacenen o transformen madera y reforzará los recorridos en esta área natural protegida junto con las demás autoridades.