Las ceremonias se realizaron en distintos municipios de Guerrero mientras el exgobernador enfrentaba la audiencia por el caso Ayotzinapa; horas después, un juez lo vinculó a proceso.
Antes de que Ángel Aguirre Rivero fuera vinculado a proceso, amigos, familiares y simpatizantes del exgobernador de Guerrero organizaron una jornada de misas para pedir por su libertad, mientras permanecía en prisión preventiva por la investigación relacionada con el caso Ayotzinapa.
Las ceremonias se realizaron el 11 de agosto en Acapulco, Ometepec y San Marcos. En Ometepec, tierra natal del exmandatario, alrededor de 400 personas acudieron a una misa de rogación por su libertad. También se reportaron celebraciones en otros municipios del estado.

En Acapulco, cerca de 40 personas se congregaron en una parroquia de la colonia Icacos. Aunque el sacerdote no mencionó directamente a Aguirre, pidió oraciones por las personas privadas de la libertad y por su salud. Afuera de la ceremonia, exfuncionarios y antiguos colaboradores defendieron al exgobernador y cuestionaron la investigación en su contra.
La convocatoria resultó particularmente llamativa porque las misas ocurrieron mientras un juez federal analizaba si había elementos suficientes para procesar a Aguirre por los hechos relacionados con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Sus simpatizantes apelaron a la fe; la Fiscalía, en cambio, presentó sus pruebas ante el juez.
Y mientras en Guerrero se pedía por su libertad, el proceso judicial siguió su curso. Posteriormente, Aguirre fue vinculado a proceso y se mantuvo la prisión preventiva en el Altiplano, con cuatro meses para la investigación complementaria. Así terminó la jornada: varias misas para pedir por el exgobernador y una resolución judicial que no llegó precisamente con buenas noticias para él.





